Personajes relevantes de la Historia


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EL CID
 


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ViriatoViriato  (s. II a. C.) Nació probablemente en la Sierra de la Estrella, al norte de la Lusitania . Elegido jefe de  los lusitanos, llegó a dominar militarmente casi toda la Península. La derrota ante Quinto Fabio Máximo le obligó a refugiarse en Sierra Morena. Desde allí, su estrategia guerrillera mantuvo a raya a los romanos hasta que en 139 a. C. Firmó la paz. Fue asesinado por tres de sus generales.

 

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AnibalAníbal Militar cartaginés. Hijo de Amílcar Barca, quien, según la leyenda, le hizo jurar odio eterno a los romanos ante los dioses. Tras la muerte de su padre y el asesinato de su cuñado Asdrúbal, Aníbal asumió la jefatura del ejército cartaginés, que ya entonces controlaba el sur de Hispania. Desde su base de Cartago Nova (la actual Cartagena), realizó varias expediciones hacia el altiplano central y sometió a diversas tribus iberas. En el 219 a.C. destruyó Sagunto, ciudad aliada de Roma, y traspuso el Ebro, río en que, siete años antes, cartagineses y romanos habían fijado el límite de sus respectivas influencias en territorio peninsular; esta acción significó el inicio de la Segunda Guerra Púnica (219-202 a.C.). En la primavera del 218 a.C., Aníbal concedió a su hermano Asdrúbal el mando de las tropas en Hispania y partió hacia Italia con un ejército de 60 000 hombres y 38 elefantes. Después de atravesar los Pirineos, y los Alpes, llegó a la llanura del Po, donde derrotó a los romanos sucesivamente en Tesino y en Trebia, a pesar de las numerosas bajas que había sufrido en el curso de la marcha. Al año siguiente, una nueva victoria, esta vez junto al lago Trasimeno, le dio el control sobre la Italia central. Aplastado el ejército romano de Flaminio, Roma quedó a merced del cartaginés, pero éste no se atrevió a asaltar las sólidas murallas de la ciudad y prefirió dominar la Italia meridional. En agosto del 216 a.C., venció en Cannas a las tropas de Lucio Emilio Paulo y Marco Terencio Varrón, cuyos efectivos duplicaban a los suyos. No obstante, lejos de sus bases de avituallamiento, sin posibilidad de recibir refuerzos, ya que su hermano Asdrúbal había sido derrotado y muerto por Claudio Nerón en la batalla de Metauro cuando se dirigía a socorrerle (207 a.C.), y habiendo fracasado en el intento de atraer a su causa a los pueblos itálicos sometidos por Roma, el ejército de Aníbal quedó aislado e inmovilizado en la Italia meridional durante varios años, situación que aprovecharon los romanos para contraatacar. Tras expulsar a los cartagineses de la península Ibérica, el general romano Publio Cornelio Escipión, llamado el Africano, desembarcó cerca de Cartago (203 a.C.), hecho que obligó a Aníbal a regresar a África, donde fue vencido en la batalla de Zama, en el 202 a.C. A consecuencia de esta derrota, Cartago se vio obligada a firmar una paz humillante, que puso fin al sueño cartaginés de crear un gran imperio en el Mediterráneo occidental. Con todo, Aníbal, elegido sufeta para los años 197 y 196 a.C., intentó reconstruir el poderío militar cartaginés, pero, perseguido por los romanos, hubo de huir y refugiarse en la corte de Antíoco III de Siria, a quien indujo a enfrentarse con Roma, mientras él negociaba una alianza con Filipo V de Macedonia. A raíz de las victorias romanas sobre los sirios en las Termópilas (191 a.C.) y en Magnesia (189 a.C.), Aníbal huyó a Bitinia, donde decidió quitarse la vida el año 183 a.C., para evitar que el rey Prusias lo entregase a Roma y ante la imposibilidad de encontrar un refugio en que pudiera sentirse seguro.

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Julio CesarJulio Cesar(Roma 12-7-100 a.C. - Marzo 44) Cayo Julio César era miembro de una de las familias más laureadas de Roma, los Julios, que se decían descendientes de la misma Afrodita. Esta familia no poseía una gran fortuna ni una posición política importante por lo que se decantó por las propuestas democráticas de Mario. Perseguido por Sila huyó del dictador hasta que consiguió el perdón. Después inició su carrera militar en el Asia Menor hasta que Sila falleció y regresó a Roma donde inició su carrera senatorial. En el año 69 a.C. fue nombrado cuestor de la Hispania Ulterior para regresar años después a Roma donde se inició su enfrentamiento con Pompeyo. Durante la estancia de éste en Oriente, Julio consiguió los nombramientos de edil, pontifex maximus y pretor urbano. En el año 61 César era nombrado gobernador de la Hipania Ulterior pero al año siguiente estaba de regreso en Roma. Los tres personajes con mayor influencia en aquellos momentos -Cesar, Pompeyo y Craso- decidieron unirse para formar el Primer Triunvirato. César asumía el mando militar de la Galia Cisalpina y el proconsulado de la Narbonense. Desde ese momento se enzarzó en una dura guerra contra los galos que duraría ocho años, consiguiendo la conquista de toda la Galia. Luchó contra los germanos y envió dos expediciones a Britania.  Cuando en el año 49 Julio acababa su mandato en la Galia, el Senado le ordenó que retirara las legiones del territorio galo lo que motivó que César atravesara el Rubicón y marchara con sus tropas hacia Roma. Pompeyo se retiró a los Balcanes para preparar la resistencia mientras su lugarteniente en España era derrotado. César y Pompeyo se enfrentaron en Farsalia (48 a.C.), viéndose obligado Pompeyo a huir a Egipto donde fue asesinado por Ptolomeo XIV. César no fue muy agradecido con quien mandó asesinar a su rival ya que marchó a Egipto y le arrebató el trono para entregárselo a Cleopatra, con la que mantuvo una estrecha relación. Desde ese momento se dedicó a poner fin a las resistencias pompeyanas venciendo definitivamente en Tapso y Munda a los partidarios de Pompeyo. En el año 45 a.C. se convertía en el único dueño de la situación  César ejercía más bien como un monarca lo que motivó que las alarmas saltaran entre los partidarios de la república. Sus enemigos se aliaron para poner fin a su vida lo que ocurrió en los idus de marzo del año 44 a.C., siendo Bruto el brazo ejecutor.

 

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Genghis KhanGenghis Khan Uno de los genios militares más grandes de la historia, quien dejaba baldes de sangre por doquier por donde pasaba.Temudjin, que es a como se llamaba el gran señor de las estepas, nunca aprendió a leer y escribir, pero eso no fue impedimento para forjar uno de los imperios más vastos de todos los tiempos. Temudjin vino al mundo en 1167. Hasta los trece años, Genghis fue un cipote común y corriente, pleitisto y díscolo, pero al entrar a la adolescencia su cuerpo se hizo tan fornido y voluminoso como el de un hombre mayor. Cuando el padre de Genghis murió en circunstancias que indicaban que le ayudaron a largarse de este mundo, Genghis quiso sucederle pero los asesores de su finado progenitor se burlaban de él, temiendo que Genghis se rebelara, le pusieron un redondo yugo de madera al cuello para que se estuviera quieto y lo amarraron para venderlo como esclavo. Una noche, Genghis derribó a su centinela, huyó bastante largo y convenció a un cazador a que le quitara la dona de madera que andaba al cuello. Pocos días después, se reunió con algunos compañeros de juegos de su infancia y mató a sus enemigos. Se enamoró de la hija de Toghrul,  Burte. Inmediatamente después de la boda de Genghis con Burte, ésta fue secuestrada por unos enemigos. La recuperó sana y salva, pero se dice que ligeramente traveseada. Genghis nunca supo a ciencia cierta si su primogénito fue manufacturado por él mismo o con ayuda de los secuestradores de Burte, por eso hizo matar a algunos de ellos. Entre 1184 y 1195 Genghis constantes combates tribales para por fin, en 1206 imponerse entre la nobleza mongola y hacerse llamar Genghis Khan ("rey universal"). En una ocasión, Genghis envió varios mercaderes a probar suerte comercial fuera de las fronteras mongolas. El rey a quien envió los mercaderes no solo no los recibió, sino que les hizo ejecutar. Al irle alguien con el cuecho a Genghis de lo sucedido, éste decidió vengar la afrenta a sus emisarios arrasando con el reino entero. En 1211 Genghis atravesó el desierto Gobi para caerle encima a China y en 1215 ya había conquistado Pekín. Para 1218 se decidió a destruir Samarcanda y Bujara, arrasando esta última ciudad hasta los cimientos y dejando pilares de cadáveres humanos. Para 1219 al noroeste de la India le tocó el turno de bailar con la loca (léase aguantar a Genghis) y para 1222 la sed de conquistas había llevado a Genghis hasta Crimea. Entre 1226 y 1227 Genghis quiso culminar la conquista de la China y destruyó el reino Tangut. Para ese entonces, aunque nunca había estado enfermo, Genghis presintió en una tarde helada que su fin estaba cercano y dividió su reino entre sus cuatro hijos habidos con Burte. En agosto de 1227, siendo ya un necio viejo de 60 años, quiso montar sobre un nuevo y brioso garañón que le habían regalado, pero tuvo tan gran sal que se cayó del caballo a como nunca le había sucedido en su vida. producto de la caída, genghis no pudo volverse a levantar de su mullido lecho imperial. Antes de expirar, explicó a su hijo Ogodei sus planes para la conquista que estaba pendiente, pero no siempre el hijo del tigre sale rayado y este tal Ogodei haría temblar de bochorno en su tumba los huesos de su papi, pues el muchacho resultó ser un bueno para nada que permitió el desmoronamiento del gran imperio que había forjado su padre. A pesar de que los mongoles siguieron conquistando territorios vastos tras la muerte de Genghis, pocas veces lograban imponer su dominio sobre los vencidos. Entre los otros hijos de Genghis, uno se hizo musulmán y otro manchó la memoria de su cruel padre haciéndose cristiano. Solamente en el nieto de Genghis, el famoso Kublai Khan que favoreció a Marco Polo, se asomaría una sombra de la grandeza de Genghis. Genghis Khan figura entre los genios militares más audaces y despiadados de la historia. Parecía no conocer el miedo ni por referencia, y era un terrorista consumado que utilizaba el valor de la propaganda sobre sus crueldades como medio para amansar a las civilizaciones que se proponía conquistar. Genghis hacía circular versiones terroríficas sobre sus atrocidades, y al llegar a un sitio no se capeaba niño, mujer o anciano que se parara en su camino. Genghis solía enviar emisarios de incógnito a indagar sobre la situación económica, política y religiosa de los sitios que pensaba invadir para saber exactamente cómo comportarse, atacando los puntos más vulnerables. Como amante, se le atribuyen propiedades de un genuino Príapo, y aunque tuvo numerosas concubinas, guardó la ternura y la dulzura solamente para su Burte, quien a menudo lo sopapeaba sin que él ni siquiera se defendiera. Genghis ronroneaba como gato doméstico cuando su Burte lo arrullaba, pero no comía de la aflicción si la miraba enferma o enojada con él. Genghis mimaba en extremo a sus caballos, siendo el más famoso de ellos Dug ("Tormenta"), un pavoroso bruto negro que le regaló su suegro. Genghis además poseía numerosos gatos y una lechuza amaestrada. El gran señor de las estepas era supersticioso a morir, y cuando su lechuza amaestrada no cantó al recibirlo, "supo" que su fin estaba cerca. Su arte de la caballería figura entre los mejores ejemplos de la técnica militar de todos los tiempos, y opinaba que un buen ejército no puede serlo si no marcha con la barriga llena. Por eso, sus guerreros llevaban al lado de cuerdas de repuesto para sus arcos, cera y aguja para reparaciones de emergencia y agua, una buena ración de cuajada seca y granos que podían comerse crudos o cocidos. Hoy en día, el nombre de Genghis Khan sigue siendo sinónimo de vasto poderío, abundante sangre y maestría militar.

 

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Rodrigo Díaz, "El Cid"Rodrigo Díaz de Vivar, El CID

Rodrigo Díaz nació en Vivar, pequeña aldea situada a 7 kilómetros de la ciudad de Burgos en 1043. Hijo de Diego Laínez, noble caballero de la Corte Castellana y de una hija de Rodrigo Alvarez. Descendiente es por línea paterna de Laín Calvo, uno de los dos Jueces de Castilla. A los 15 años quedó huérfano de padre y se crió en la corte del rey Fernando I junto al hijo del monarca, el príncipe Sancho. Ambos crecieron juntos y trabaron buena amistad durante cinco años. También se educó en las letras y en las leyes, seguramente en el monasterio de San Pedro de Cardeña, lecciones que le servirían posteriormente para representar en pleitos al mismo monasterio y también al mismísimo Alfonso VI el cual confió al burgalés numerosas misiones diplomáticas en las que debía conocer perfectamente las leyes. Entre los años 1063 a 1072 fue el brazo derecho de don Sancho y guerreó junto a él en Zaragoza, Coimbra, y Zamora, época en la cual fue armado primeramente caballero y también nombrado Alférez y "príncipe de la hueste" de Sancho II. A los 23 años obtuvo el título de "Campeador" -Campidoctor- al vencer en duelo personal al alférez del reino de Navarra. A los 24 años era conocido ya como Cidi o Mío Cid, expresión de cariño y admiración. Con la muerte de Sancho II en el cerco de Zamora y tras la jura de Santa Gadea tomada por Rodrigo al nuevo rey castellano, Alfonso VI, la suerte del Cid cambió y su gran capacidad fue desechada por la ira y envidia del nuevo monarca. En 1081 el Cid es desterrado por primera vez de Castilla. 300 de los mejores caballeros castellanos le acompañaron en tan difícil situación. Esta etapa duró unos 6 años los cuales fueron aprovechados por Rodrigo y sus hombres para hacer de Zaragoza su cuartel general y luchar en el Levante. Vuelve a Burgos en 1087 pero poco duró su paz con el rey por lo que marchó de hacia Valencia donde se convirtió en el protector del rey Al-Cádir y sometió a los reyezuelos de Albarracín y Alpuente. El almorávide Yusuf cruza en 1089 el estrecho de Gibraltar y el rey Alfonso pide ayuda al caballero castellano, pero por una mal entendido entre ambos surge una nueva rencilla entre el rey y su leal súbdito y el monarca le destierra por segunda vez en 1089. En los diez años siguientes, la fama del Cid se acrecentó espectacularmente al contrario que el reinado del rey. En menos de un año el Cid se hizo señor  de los reinos moros de Lérida, Tortosa, Valencia, Denia, Albarracín, y Alpuente. En torno al 1093, matan a su protegido de Valencia Al-Cádir, ciudad que fue tomada por Ben Yehhaf. El Cid asedió durante 19 meses la ciudad y finalmente entró triunfal en junio de 1094. Rodrigo se convirtió en el señor de Valencia, otorgó a la ciudad un estatuto de justicia envidiable y equilibrado, restauró la religión cristiana y al mismo tiempo renovó la mezquita de los musulmanes, acuñó moneda, se rodeó de una corte de estilo oriental con poetas tanto árabes como cristianos y gentes eminentes en el mundo de las leyes, en definitiva, organizó con grandísima maestría la vida del municipio valenciano. Aún habría de combatir numerosas batallas, como la que el mismo año le enfrentó al emperador almorávide Mahammad, sobrino de Yusuf, el cual se presentó a las puertas de Valencia con 150.000 caballeros. La victoria fue total, tan grande fue el número de enemigos como grande fue el botín a ellos recogido. En 1097 muere en la batalla de Consuegra su único hijo varón, Diego. El domingo 10 de julio de 1099, muere el Cid. Toda la cristiandad lloró su muerte. 

 

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Juana de ArcoJuana de Arco

Nacida el 6 de enero de 1412, en Domrémy (Vosgos) en el seno de una familia campesina, Juana no aprendió a leer ni escribir. A los trece años afirmó haber recibido en el jardín de sus padres las voces de san Miguel, santa Margarita y santa Catalina, que le piden salvar al delfín de Francia de la amenaza inglesa y conducir los ejércitos franceses a la reconquista de Orleans. Acompañada de seis hombres de armas, parte el 29 de febrero de 1429 hacia Chinon, donde intenta convencer al delfín de la veracidad de su misión. Logrado su objetivo, ese mismo año es armada caballero y emprende con éxito la liberación de Orleans. Promovió entonces la coronación del delfín como Carlos VII, realizada en Reims el 17 de julio de 1429, permaneciendo Juana a su lado. Un año más tarde, es capturada el 24 de mayo en Compiegne por tropas del duque de Borgoña y vendida a los ingleses. Prisionera, se le hace comparecer en Rouen ante el tribunal de Pierre Cauchon, obispo de Beuvais, acusada de bruja y hereje. Se alega por parte de sus enemigos ingleses y de sus aliados franceses que la coronación de Carlos VII es una obra de brujería y que, por tanto, es nula de derecho. Tras un proceso de tres meses, es condenada el 24 de mayo de 1431 a ser quemada viva, muriendo el 30 de ese mismo mes. Las actas del proceso demuestran que se trató de un juicio sin opciones de defensa y una acusación basada en argumentos endebles. Carlos VII no realizó ninguna acción en favor suyo. Rehabilitada el 7 de julio de 1456 por una comisión pontificia, su culto se focalizó en Orleans, siendo posteriormente beatificada y canonizada. A partir de la derrota francesa de 1870, Juana se convierte en heroína y santa nacional. La telegrafía y la radio se encuentran bajo su patronazgo, a causa de las voces que la leyenda dice que oía en su jardín. Fue beatificada por Pío XII el 18 de abril 1909 y canonizada, tras la victoria de los aliados sobre Alemania, el 16 de mayo de 1920. Segunda patrona de Francia, después de la Virgen de la Asunción, lo es también de Orleans y Rouen.

 

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Hernan CortesHernan Cortes 

Hijo único de una familia de hidalgos pobres, Cortés tuvo una infancia enfermiza, pero muy activa. Estudió dos años la carrera de leyes en la Universidad de Salamanca y en 1502 zarpó a la isla de Santo Domingo (antes la Española) donde se instaló como vecino. Se dirigió después, en compañía de Velázquez, a la isla de Cuba (antes la Fernandina) de donde salió en 1518 hacia Yucatán. Tras el éxito de su conquista en la Gran Tenochtitlan, inició su gobernatura en el ayuntamiento de Coyoacán, mientras se construía la nueva ciudad. Cortés introdujo el cultivo de nuevas plantas, estableció la ganadería y creó el cultivo de la caña de azúcar. Envió por su cuenta varias expediciones, una de las cuales le dio como resultado el descubrimiento de Baja California. Durante una expedición a las Hibueras, Cortés se enteró de que Cuauhtémoc y otros nobles indígenas planeaban una conspiración, por lo que, sin mas averiguaciones, los mandó ahorcar. A su regreso fue destituído de su cargo y volvió a España, donde murió olvidado y pobre.

 

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PizarroFrancisco Pizarro Como la mayor parte de los conquistadores castellanos, Pizarro era de origen humilde, concretamente el hijo natural de un alférez del ejército de los Reyes Católicos. Pronto se incorporó a las expediciones que se dirigían a América, participando como lugarteniente de Alonso de Ojeda en la conquista de Caribana. También tomó parte en la expedición que fundó Santa María la Antigua, junto a Martín Fernández de Enciso, y acompañó a Núñez de Balboa en el descubrimiento del Océano Pacífico en 1513. Como recompensa por estas acciones, Pizarro recibió del gobernador Pedro Arias de Ávila la alcaldía de la ciudad de Panamá. En 1524 se asoció con Diego de Almagro y el clérigo Hernando de Luque para descubrir el Imperio de los Incas, objetivo que Pascual de Andagoya abandonó tras su enfermedad. Tres fueron los viajes que efectuaron antes de conseguir la definitiva conquista. El primer viaje se realizó en 1524 y tuvo como punto de partida Panamá, participando en la empresa 112 hombres. Pizarro partió en primer lugar y fue seguido por Almagro con 80 hombres más pero la aventura se saldó en fracaso ya que los indios con los que se encontraron no les recibieron amigablemente y Almagro perdió un ojo por culpa de una flecha. Pizarro no se amilanó por la desgraciada operación e inició una segunda expedición en 1526. También partieron de Panamá alcanzando la isla del Gallo. El hambre y las enfermedades diezmaron a la escasa tropa por lo que Almagro regresó a Panamá en busca de provisiones. Pizarro se mantuvo en la isla junto a un amplio grupo de hombres que se negaban a continuar. La llegada de Almagro a Panamá sirvió para que el gobernador Pedro de los Ríos -convencido de la inutilidad de la empresa- enviara una expedición para recoger al conquistador y sus hombres. Pizarro se negó a embarcar junto a 13 fieles -los llamados "Trece de las fama"- y permaneció en la isla hasta que en 1528 uno de sus pilotos llegó a isla del Gallo con un barco, dispuesto a seguir a su jefe en la empresa peruana. La costa ecuatoriana fue explorada y llegaron a Tumbez, ciudad que confirmaba la existencia del reino que buscaban. El 3 de mayo de 1528 Pizarro decidía regresar a Panamá donde se encontró con la tajante negativa del gobernador a apoyar la empresa. El siguiente paso de Pizarro será hacer un viaje a España para informar al emperador Carlos de las riquezas de Tumbez. En Toledo conoció al ya famoso Hernán Cortés y consiguió la firma de la Capitulación de Toledo -26 de julio de 1529- por la cual se concedía a Pizarro el cargo de Capitán General y Gobernador de Nueva Castilla, nombre otorgado a las tierras peruanas, así como una pensión de 1.000 ducados. Almagro recibiría el título de hidalgo y el oficio de alcaide de Tumbez mientras que Luque obtendría el obispado de Nueva Valencia y los "Trece de la fama" recibían el privilegio de hidalguía. Para la próxima y definitiva expedición involucró a sus hermanos Hernando, Juan y Gonzalo. A su llegada a Panamá Pizarro y Almagro se enzarzaron en una disputa por los beneficios obtenidos por el primero en la capitulación, disputas que se solventaron cuando se inició el tercer viaje, a principios de 1531. Al llegar a Tumbez contemplaron como la ciudad había sido arrasada con motivo de la guerra civil entre Huascar y Atahualpa, iniciada al fallecer el padre de ambos, Huayna Capac. La primera decisión de Pizarro sería penetrar en el país incaico manteniendo a sus tropas a pie y a caballo en las cercanías del litoral. Llegados a la localidad de Saña se dirigieron al corazón del Imperio: los Andes. A pesar de las dificultades, el 15 de noviembre de 1532 alcanzaron Cajamarca, encontrándose la ciudad abandonada. Se envió una embajada a Atahualpa -reciente vencedor de su rival, Huascar- en la que se le indicaba la presencia hispana en la zona y los deseos de reunirse con él. Atahualpa llegó acompañado de 10.000 quiteños desarmados lo que facilitó su captura. El inca ofreció a los españoles una gran cantidad de riquezas a cambio de la libertad. Las riquezas llegaron con fluidez a Cajamarca y serían repartidas entre los conquistadores. Temiendo que los recién llegados nombraran inca a Huascar, Atahualpa mandó asesinar a su rival, aportando a Pizarro una excelente excusa para condenarle a muerte. Atahualpa será ejecutado el 26 de julio de 1533. En agosto Pizarro -acompañado de las escasas tropas españolas y de los auxiliares quechuas, enemigos de la dominación inca- se dirige a Cuzco, la capital del Imperio Inca, tomando la ciudad y convirtiéndose en el dueño del Perú, a pesar de reconocer como inca a un tercer hermano, Manco Cayac. El 18 de enero de 1535 se funda la nueva capital, la Ciudad de Los Reyes, la actual Lima. Almagro es nombrado gobernador de Nueva Toledo -las tierras del sur del dominio de Pizarro- y parte hacia la región de Chile para realizar su conquista. En Cuzco se reproducirán los momentos de tensión al huir de la ciudad el inca Manco, quien organizó un potente ejército y regresó a la capital para enfrentarse a Pizarro. El regreso de Almagro de tierras chilenas -debido a no poder someter a las guerreras tribus de la región- resultó providencial ya que los sublevados tuvieron que levantar el sitio, refugiándose en Vilcabamba desde donde Manco inició una guerra de guerrillas contra los conquistadores. Inmediatamente se desencadenó una guerra abierta entre los partidarios de Almagro y los de Pizarro, lucha que se saldó con la muerte de Almagro en la Guerra de Salinas al ser hecho prisionero, juzgado y ejecutado (1538). El hijo de Almagro, también llamado Diego de Almagro "el Mozo", decidió vengar la muerte de su padre por lo que invadió el palacio del gobernador Pizarro en la Ciudad de los Reyes, donde el conquistador de Trujillo ponía fin a sus días el 26 de junio de 1541.

 

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Cristobal ColonCristóbal Colon

Aunque su origen ha sido objeto de las más diversas especulaciones, parece existir un mayor acuerdo en considerar que nació en Génova en una fecha indeterminada entre el 25 de agosto y el 31 de octubre de 1451, hijo de Domeneghino Colombo y Susanna Fontanarossa. Es posible también que no fuera el primogénito, falleciendo sus hermanos mayores. Tenía además dos hermanos pequeños, Bartolomé, uno o dos años más joven, y Diego. Su familia, sin ser rica, poseía cierto acomodo, debido al negocio de telares que el padre ostentaba y a los ingresos complementarios que procuraba un pequeño comercio de quesos. La infancia de Colón, como su fecha y lugar de nacimiento, también aparece envuelta en nebulosa. El mismo Almirante señala que desde muy joven aprendió el oficio de la mar, sin duda alentado por el carácter marinero de la ciudad de Génova y la ebullición del comercio mediterráneo que inundaba la ciudad. Parece ser que a los dieciocho años estuvo al servicio del corsario francés Guillaume de Casenove, quien asediaba las naves venecianas que comerciaban con Flandes por el Atlántico, hacia 1470. Un episodio mejor documentado refiere que Colón formó parte de la tropa que, al mando de Renato de Anjou, nombrado heredero de la reina Juana de Nápoles, se enfrentó a Alfonso V de Aragón y posteriormente a Juan II. Una tercera referencia, algo más dudosa, aparece en un documento que habla de un corsario que en 1473 asoló las costas valencianas y catalanas. Por último, se sabe que Colón participó en una flota genovesa que hacia 1474-75 salió en defensa de la isla de Quíos, asediada por los turcos, en donde los genoveses adquirían la goma. Un año más tarde Colón aparece formando parte de una flota genovesa que se dirige a vender la goma de Quíos en los puertos de Inglaterra, Portugal y Francia. Siendo atacada por el corsario Casenove, el barco en el que Colón viaja naufraga y éste puede alcanzar a nado la costa de Portugal, asentándose en Lisboa, donde existe una amplia colonia genovesa. Es en Lisboa donde Colón conocerá a su mujer, Felipa Moniz de Perestrello, de familia noble y afamada. Durante estos años, Cristóbal Colón se dedicó al comercio y hubo de tratar con gentes marineras, que a buen seguro contarían historias sobre la existencia de tierras más allá del mar, sobre extraños objetos o troncos encontrados flotando y sobre naufragios en costas alejadas y desconocidas hasta entonces. En esta misma época (1481), Colón viaja a la costa oeste africana como miembro de la expedición de Diego d´Azambuja y a Inglaterra, portando productos desde Génova. El mismo Almirante declara, aunque algunos autores lo ponen en duda, que pudo haber tocado las costas de Islandia. No cabe duda de que todos estos viajes otorgarán a Colón una acreditada experiencia en las artes de navegación, así como un vasto conocimiento de la geografía de la época. En la mentalidad de científicos y navegantes de finales del siglo XV existen ya diversas ideas y concepciones que dan pie a la creencia de Colón en una ruta occidental hacia las Indias de la especiería -el oriente asiático- más corta y ajena al peligro que suponen la piratería y los turcos. El Mediterráneo es por aquel entonces un mar demasiado estrecho y peligroso, donde naciones enemigas y piratas de toda clase dificultan o impiden la ruta que lleva hacia los ricos países orientales productores de especias y productos exóticos. Unos siglos antes, Marco Polo, entre otros, abrió el camino de la larga travesía hacia Catay, demostrando además el beneficio económico que, no obstante el largo y peligroso viaje, puede deparar una carga de mercaderías traída desde Oriente. La ruta occidental por mar, más segura que la travesía terrestre y más rápida que la marítima bordeando el sur de África, ya explotada por los portugueses, se convierte a mediados del siglo XV en un foco de especulaciones, configurándose paulatinamente en una creencia cierta sobre la que cada vez se acumulan más datos. Toscanelli, en cuyas afirmaciones creerá Colón, no sólo piensa que debe existir una ruta occidental que libre del peligro de los turcos, sino además fija la distancia de la ignota isla Antilla del Atlántico con la isla de Cipango (Japón) en 2500 millas. El mismo científico transmite a Colón por carta sus impresiones. El viaje de Colón a los nuevos territorios no debe explicarse como un hecho aislado o fruto de la mera casualidad. Desde algunos siglos antes se vienen produciendo diversos antecedentes que preparan el camino para la gran navegación transatlántica. Un antecedente claro sitúa a los vikingos tocando la costa americana hacia el año 1000. En el mundo ibérico, las navegaciones exploratorias cada vez son más frecuentes, contribuyendo a crear un corpus de información geográfica y astronómica e incorporando nuevos territorios a los ya conocidos. Las innovaciones y mejoras técnicas o las incorporaciones de adelantos procedentes de otras culturas, como el astrolabio, facultan a las naves de los reinos ibéricos para realizar grandes travesías. Desde el siglo XIII la acumulación de conocimientos, además del empuje demográfico y el dinamismo económico, parecen actuar a favor del descubrimiento de nuevas tierras. En 1415 Enrique el Navegante fundó en Sagres un centro de estudios cartográficos y náuticos, que recogía las noticias y hallazgos procedentes de las exploraciones del litoral africano. Unos años más tarde, Juan II de Portugal instauró la Junta dos Matemáticos, encargada de elaborar tablas de navegación basadas en los conocimientos mallorquines y catalanes sobre el Mediterráneo. El convencimiento de Colón en la posibilidad de establecer una ruta oceánica occidental pudo basarse, también, en las conversaciones que supuestamente mantendría con marineros tanto en el Puerto de Santa María como en Murcia, que asegurarían haber conocido costas lejanas tras ser arrastrados por el temporal. El dinamismo portugués en cuanto a sus exploraciones por África, fomentadas desde la corona, es una cuestión conocida en la época. En 1484 Diego Cao es premiado por el rey Juan II por sus exploraciones africanas, lo que sin dudad anima a Colón a presentar su proyecto a la corte portuguesa. Solicita al rey la equipación de tres carabelas con vituallas y mercaderías para comerciar, ser armado caballero y Almirante y Gobernador de los territorios descubiertos y adjudicarse un diez por ciento del beneficio económico que se obtenga de las nuevas tierras y participar con un octavo en cada barco que comerciase con los países hallados. La negativa del monarca a secundar la operación parece provocada por estar inmerso en las exploraciones africanas, convencido de estar ya en la mejor ruta hacia oriente -la africana-, y comprometidas las arcas reales en la empresa. Posiblemente, una vez rechazado el proyecto, pudo enviar una carabela que, tras seguir las indicaciones dadas por Colón, debió de volver de vacío. En los inicios de 1485 Colón pierde a su esposa y abandona Portugal, quién sabe si por deudas o acusado de conspirar contra el rey. Lo cierto es que su hermano Bartolomé ofrece el proyecto a Enrique VIII de Inglaterra, quien también lo rechaza. Parte entonces Cristóbal Colón hacia Palos, para ofrecer su plan a los reyes de Castilla y Aragón. El desembarco en Palos hubo de hacerse a causa de las noticias que circulaban en la localidad, conocidas de Colón, acerca de un viaje del piloto Alonso Sánchez de Huelva hacia el occidente atlántico. Se supone que el prior de La Rábida, fray Juan Pérez, y el cosmógrafo fray Antonio de Marchena pudieron entregar el diario y una carta de ruta del piloto, que pudo usar Colón en su primer viaje. A través de diversos personajes interpuestos tienen noticia los Reyes Católicos del proyecto de Colón, siendo recibido por estos en Alcalá de Henares el 20 de enero de 1486. Aparte de las ganancias económicas, la idea de Colón reunía en sí misma grandes aspiraciones del mundo cristiano de la época, como el comercio directo con Oriente, el contacto con los misteriosos reinos cristianos del Preste Juan y el remate al ideal de Cruzada con la toma definitiva de Jerusalén. Valedores de Colón fueron fray Juan Pérez y el contador mayor, Alonso de Quintanilla, quines consiguieron que una junta consultiva se reuniese en Córdoba para examinar sus ideas. Posiblemente fue el confesor de la reina Isabel, Hernando de Talavera, quien, contrario al proyecto, fomentó la negativa de la junta. Parece, además, que otras razones incidieron en el rechazo a apoyarlo, fundamentalmente la guerra establecida con el reino nazarí de Granada y las desmesuradas peticiones de Colón, ciertamente inéditas en la época. Entre tanto se delibera en la corte de Isabel y Fernando, Bartolomé Colón ha pasado a Francia, donde ofrece el plan de su hermano a Ana de Beaujeu, regente durante la minoría de edad de Carlos VIII. En Francia tampoco se prestará demasiado crédito al proyecto. Las deliberaciones en la corte castellana duraron varios años, durante los cuales Colón no obstante fue mantenido por indicación de la Corona. Son años en los que Colón va ganando adeptos en la corte, como fray Diego de Deza, o Medinaceli, en cuya casa se alojó por dos años. Una nueva negativa de la corte le empujó a marchar de España, pasando antes por La Rábida. Desde aquí fray Juan Pérez hace un último intento, escribiendo una carta a la reina Isabel, como resultado de la cual Colón es llamado a Santa Fe (Granada) para empezar a negociar. En este punto la intervención de Luis de Santángel, escribano de ración de la corona de Aragón, resulta crucial, pues persuade a la reina de la viabilidad y conveniencia del proyecto. La negociación finaliza el 17 de abril de 1492, dando lugar a las Capitulaciones de Santa Fe. En ellas se determina que Colón y sus herederos ostentarán el cargo de Almirante en todos los territorios que pudiera descubrir, cobrando el quinto de las mercancías; se le nombra también virrey y gobernador de las tierras descubiertas, con poder para nombrar funcionarios; recibirá la décima parte de los tesoros conquistados o adquiridos y ejercerá de juez en cuantas cuestiones comerciales se pudieran suscitar; podrá participar con un octavo en cualquier expedición comercial que se emprendiese, obteniendo así un octavo de los beneficios. Se equipara así a Colón en rango con el Almirante de Castilla, con los mismos privilegios y mercedes, y su hijo Diego es nombrado paje del príncipe don Juan. Las pretensiones de Colón son inusitadas para la época, pues aparte de exigir un alto porcentaje sobre los beneficios de la empresa, sus aspiraciones políticas le convertirían de hecho en el segundo dignatario de Castilla tras la reina. Sus pretensiones son más desmesuradas aun considerando que se trata de un advenedizo, un extranjero apenas llegado que presenta un plan supuestamente inconcebible. El acuerdo con los reyes de Castilla y Aragón indica, por tanto, que en la mentalidad y conocimientos de la época ya estaba la posibilidad de realizar un viaje así. Además, juega a favor de Colón el hecho de que la toma de Granada ha acabado, lo que permite a los Reyes distraer su atención hacia otros asuntos y dedicar recursos al nuevo proyecto. El 30 de abril de 1492 los reyes envían una misiva a Palos en la que ordenan la construcción de dos carabelas que pondrán al servicio de Colón, como pago o castigo contraído con anterioridad. El mismo Colón se desplaza a la localidad para formar la tripulación, encontrando reticencias hasta que interviene fray Juan Pérez y se enrola el afamado marino Martín Alonso Pinzón, ofreciendo una carabela propia. Con él se enrolan también sus hermanos Francisco Martínez y Vicente Yáñez Pinzón y el piloto Juan de la Cosa. Armadas las carabelas Pinta, Niña y la nao Santamaría, salen del puerto la madrugada del 3 de agosto de 1492, dirigiéndose a Canarias, donde arribarán más tarde. Aquí repostan y hacen las oportunas reparaciones, tras lo que parten en dirección oeste. La duración de la travesía comienza a impacientar a la tripulación, surgiendo amagos de sublevación que son atajados por Colón mintiendo sobre la distancia recorrida y prometiendo regalos. La situación comienza a ser desesperada cuando Rodrigo de Triana avistó tierra el 12 de octubre, habiendo llegado a la isla Guahaní (San Salvador, Watling). Durante este viaje realizó además exploraciones durante tres meses por otras islas cercanas, a las que bautizó como Juana (Cuba) y La Española (Haití). En ésta parece ser que tuvo el primer contacto con un jefe nativo, Guacanagari, quien le regaló objetos de oro. En la Nochebuena de 1492 la Santa María embarrancó, lo que persuadió a Colón de aprovechar sus restos para construir un fuerte ("Navidad") donde quedarían algunos miembros de la expedición, para amistarse con los indios y establecer una colonia. Separada la Pinta tras la insubordinación de Martín Alonso Pinzón, quien se había ido a explorar la mítica isla de Babeque, Colón parte con la Niña hacia España el 2 de enero de 1493, llevándole las corrientes a Lisboa. En esta ciudad, Juan II alega que las nuevas tierras son suyas, en función del tratado de Alcaçobas, lo que generará una polémica que no quedará saldada hasta la intervención del papa Alejandro VI y el acuerdo establecido por el Tratado de Tordesillas. Vuelto a España, los reyes le reciben en Barcelona. Colón les trae presentes y lleva consigo a seis indios. Son los primeros indígenas bautizados, encargando los reyes a Colón emprender un nuevo viaje en el que llevará consigo a fray Bernardo Boyl y otros religiosos para convertir a la población. El segundo viaje cuenta ya con un ingente despliegue de medios, lo que indica un interés colonizador. Se preparan mil quinientos hombres y diecisiete barcos cargados con vituallas y provisiones tanto para mantenerse como para fundar establecimientos permanentes. Entre los viajeros figuran el hermano de Colón, Diego, Ponce de León, fray Antonio de Marchena, Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, Pedro Margarit, etc. El regreso al fuerte Navidad es desolador, encontrando sólo restos que indican un ataque indígena y disensiones de los españoles, algunos de los cuales habrían partido a la región del cacique Caonabo con la esperanza de encontrar oro. El 6 de enero de 1494 se fundó la primera ciudad, La Isabela, en un lugar malsano que provocó que fuera abandonada dos años más tarde, fundando Santo Domingo a instancias de Bartolomé Colón. Entre tanto, continuó Colón realizando exploraciones, convencido de estar ante las puertas de los reinos del Gran Khan. Así, reconoce por completo La Española y explora Cuba, Jamaica y algunas islas menores. Tras dejar a Francisco Roldán como Alcalde Mayor de la Isabela, emprendió el viaje de regreso a España. Surgió entonces el conflicto entre Roldán y Diego Colón, que provocará la primera sublevación. Los desórdenes producidos llegan a oídos de la corona, quien envía un visitador para investigar. Como resultado, se presentan acusaciones contra Colón, que son ignoradas por los Reyes. El 30 de mayo de 1498 parte Colón por tercera vez, con una flota de seis barcos y seiscientos hombres. Durante esta expedición realizó nuevas exploraciones, como las de la isla Trinidad, el golfo de Paria, en el continente americano, Asunción (Tobago) y Concepción (Granada), Margarita y Cubagua. A su regreso a La Española siguen los problemas generados por Roldán y otros españoles, contestadas por Colón con actuaciones soberbias y despóticas. Como resultado, la corona envió a un nuevo investigador, Francisco de Bobadilla, cuya autoridad negó Colón, por lo que fue encadenado y enviado preso a la Península. La protección real, aunque con algunas reservas, le procuró ser absuelto y que se nombrara un nuevo investigador en sustitución de Bobadilla, esta vez Nicolás de Ovando. Para evitar conflictos, los Reyes prohibieron a Colón tocar La Española en su cuarto viaje, emprendido el 11 de mayo de 1502 junto con su hermano Bartolomé y su hijo Hernando, tocando las islas Caribes, Santa Lucía o Martinica, Santa Cruz, Puerto Rico, Honduras. El viaje resultó descorazonador, pues el paso hacia las Indias, en el que Colón aun creía firmemente, no aparecía por ninguna parte. Parece ser que las penalidades y el carácter altivo de Colón empujaron a la tripulación a rebelarse, a lo que se sumó una fuerte tormenta y el mal estado de las naves. De vuelta a España, Colón ha de ocuparse de hacer valer sus derechos, pleiteando con la Corona. A pesar de habérsele reconocido algunas mercedes, la situación interna de los reinos ha cambiado profundamente, tras fallecer la reina Isabel. Las reclamaciones al rey Fernando no son atendidas como quisiera, encontrándose éste en una difícil coyuntura política por la posible llegada al trono de Felipe el Hermoso. No obstante, Colón aun conserva algunas amistades entre los personajes influyentes de la corte, como Diego Hurtado de Mendoza o Cisneros. Entristecido y melancólico, Colón ve próxima su muerte, dictando testamento a favor de sus hijos, hermanos y de Beatriz Enríquez de Harana, mujer con la que compartió parte de su vida y madre de su hijo Hernando. El 20 de mayo de 1506 muere aquejado de gota y otras enfermedades en la ciudad de Valladolid, sin conocer que en su exploración había dado con un continente desconocido hasta entonces por los europeos de su época y al que se dará el nombre de América, fruto de un equívoco al asignar su descubrimiento a Américo Vespuccio.

 

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AtilaAtila (c. 406-453), rey de los hunos (c. 433-453), conocido en Occidente como el ‘azote de Dios’, llamado Etzel por los alemanes y Ethele por los húngaros. e sabe poco de los primeros años de la vida de Atila, excepto el hecho de ser miembro de la familia gobernante de los hunos, un pueblo nómada de origen asiático que se abalanzó desde las estepas del Caspio, en repetidas correrías, sobre el Imperio romano. Antes del nacimiento de Atila, los hunos alcanzaron el río Danubio en incursiones contra el Imperio romano de Oriente; en torno al año 432 d.C. habían adquirido tal poder que el tío de Atila, el rey huno Roas, o Rugilas, recibía un gran tributo anual de Roma. Atila sucedió a su tío, compartiendo el trono al principio con su hermano Bleda, al que asesinó en el 445. En el año 447 Atila avanzó por Iliria y devastó toda la región comprendida entre el mar Negro y el Mediterráneo. Aquellos pueblos conquistados que no fueron destruidos fueron forzados a servir en su ejército. Derrotó al emperador bizantino Teodosio II, y Constantinopla se salvó por la única razón de que el ejército huno, básicamente formado por fuerzas de caballería, carecía de las técnicas de asedio a una gran ciudad. Sin embargo, Teodosio fue obligado a ceder una parte del territorio, al sur del Danubio, y pagar un tributo y un subsidio anual. Contando en su ejército con un gran número de ostrogodos, o godos del este, a los que había sometido, Atila invadió la Galia en el 451 en alianza con Genserico, rey de los vándalos. Se encontró con el general romano Flavio Aecio y fue derrotado ese mismo año en la gran batalla de Châlons-sur-Marne (conocida como de los Campos Cataláunicos), que tuvo lugar cerca de la actual ciudad francesa de Troyes; según todos los relatos, esta fue una de las más terribles batallas de la antigüedad. Los romanos fueron ayudados por los visigodos, o godos del oeste, al mando de su rey Teodorico I. Los historiadores de la época estiman las pérdidas del ejército de Atila entre 200.000 y 300.000 bajas, un número que en la actualidad se cree altamente exagerado. Aecio, con gran juicio, permitió a los hunos retirarse, siguiéndoles de lejos hasta el Rin. Parcialmente recuperado de la derrota, Atila dirigió al año siguiente su atención hacia Italia, donde arrasó Aquilea, Milán, Padua y otras ciudades, avanzando hacia Roma. Ésta se salvó de la destrucción exclusivamente gracias a la mediación del papa León I, quien en una entrevista personal se dice había impresionado al rey huno con su majestuosa presencia. En el año 453 Atila se preparó una vez más para invadir Italia, pero murió antes de que pudiera llevar a cabo el plan. Una importante consecuencia de la invasión de Italia por Atila fue que algunos de los pueblos conquistados, especialmente los vénetos, del noreste de Italia, buscaron refugio entre las islas, pantanos y lagos en la cabecera del mar Adriático, y en ese lugar fundaron un Estado que con el paso del tiempo se convirtió en la República de Venecia.

 

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Hitler Adolf Hitler Pölzl (Braunau am Inn (Austria) 20-4-1889 - Berlín 30-4-1945 Dictador 1933 - 1945) En pocas ocasiones la memoria colectiva de los pueblos muestra tamaño acuerdo a la hora de juzgar el papel histórico de un personaje como en el caso de Adolf Hitler. Sobre él se han escrito cientos de miles de páginas, y su figura se asimila a la de un dictador asesino responsable de la muerte de millones de personas y encarnación de los más bajos y deplorables instintos humanos. Hitler llevó a su país, y a la práctica totalidad de la población mundial, a la guerra más devastadora nunca conocida, practicando además una política de exterminio y barbarie contra todos aquellos grupos o individuos que la abyecta ideología que representaba tuviera por diferentes y, por ende, inferiores. Nació este personaje en una ciudad fronteriza de la Austria bávara, hijo de un agente de aduanas, Alois, que, en virtud de su ocupación, obligará a su familia a mudar varias veces de residencia, siempre en pequeñas localidades rurales. Su padre era hijo a su vez de la soltera María Anna Schikelgruber, tomando prestado el apellido Hitler de un pariente por considerarlo más honroso. El hecho de que su padre proviniera de una unión ilegítima entre su abuela y un desconocido perturbó siempre los pensamientos de Hitler, ante la posibilidad de tener ascendientes judíos. Durante su infancia, se educa en pequeñas escuelas de pueblo, hasta que pasa a la escuela de Artes y Oficios de Linz. Su infancia distó mucho de ser feliz, siendo objeto de frecuentes palizas por parte de su padre, sólo en parte compensadas por el cariño que su madre, Klara Pölz, le profesaba. Esta era la tercera esposa de Alois, y tenía veintitrés años menos que él. La complicidad entre madre e hijo era a veces percibida por su padre bajo el prisma de los celos. Persona inteligente, superaba las asignaturas escolares con facilidad, lo que le procuraba cierta tendencia al abandono y la pereza. Quizás por la mala relación con su padre, o por los frecuentes cambios de residencia y colegio, lo cierto es que el niño Hitler no lograba cuajar amistades, teniendo como resultado que se encerrase en sí mismo y en sus sueños como futuro pintor, su afición favorita. Los designios de su padre, por el contrario, iban por otros derroteros, pues deseaba para su hijo una carrera de funcionario. La controversia fue fuente de frecuentes disputas y discusiones, en las que el joven Hitler no cedía un ápice, al punto que, a modo de rebeldía, dejó de prestar atención a los estudios en la escuela católica de Linz y repitió curso. En 1903 muere su padre, lo que le otorga cierta libertad de movimientos y acción. Algo más tarde, una pulmonía le hace abandonar la escuela en principio hasta su restablecimiento, pero será definitiva. Se dedica entonces a su afición favorita, la pintura, durante dos años, con la ilusión de ser algún día un pintor reconocido. Su intento de ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena se ve abocado al fracaso, aunque, orgulloso y seguro de sus fuerzas, lo intentó un año más tarde. Nuevamente cosechó el mismo resultado. Decepcionado y triste por la muerte de su madre en 1907, se entregó a una vida abandonada y perezosa, en la que sólo las audiciones de Wagner parecían interesarle. Requerido para cumplir el servicio militar, Hitler se escondió en Viena durante tres años para así eludirlo. El motivo de su actuación no era otro que su deseo de no formar parte de un ejército que consideraba débil y propio de un país en decadencia, alejado de pasadas glorias. Por el contrario, admiraba a la pujante Alemania y su carácter orgulloso, lo que le hizo trasladarse a Munich en 1913. Desde allí envió una carta en la que se excusaba de no hacer el servicio militar, alegando que no tenía medios para subsistir y vivía en la pobreza. En realidad, disfrutaba de una pensión de orfandad, al mismo tiempo que la venta de algunos dibujos le procuraban ingresos adicionales. Sin embargo, aunque no fueron admitidas del todo sus excusas, el tribunal que juzgaba su caso se avino a realizarle un examen médico para poder declararle no apto para el servicio militar, lo que realmente sucedió. Un año más tarde, sorprendentemente, solicita su ingreso como voluntario en el ejército ante el advenimiento de la I Guerra Mundial. En los combates, destaca por su afán de lucha y arrojo. Inscrito en una unidad de choque, en apenas unas semanas sólo quedan vivos 600 de los 3.500 soldados que la formaban. Su habilidad en la lucha y su obediencia le hacen respetado por compañeros y mandos, quienes en ocasione le encomiendan misiones difíciles como el traslado de mensajes. En octubre de 1916 cae herido de cierta gravedad por un disparo que le atraviesa una pierna, aunque pronto se restablece y regresa al frente tras pasar el invierno convaleciente. Nuevamente en 1918, también en octubre, resulta herido, esta vez tras inhalar gases tóxicos. En su cartilla militar figura la inscripción "gaseado". Pierde temporalmente la visión y es ingresado en el Hospital de Passewalk, donde sufre varias operaciones y fuertes dolores. Durante su convalecencia, puede apreciar que está asistiendo a un mundo en profunda transformación. La revolución ha triunfado en Rusia, instalando allí una doctrina política que personalmente detesta. El viejo y decadente Imperio Austro-húngaro ha desaparecido como consecuencia de la derrota en la Gran guerra, mientras que su admirada y orgullosa Alemania ha sufrido una humillante derrota. Su análisis de la situación alemana le hace pensar que la derrota se debe a una conjunción de factores, entre los cuales el más destacable es la propia división interna, fruto del régimen de partidos, y la pérdida de los valores tradicionales que encumbraron a Prusia tan solo hacía algunas décadas. Además, el bolchevismo y los "no arios" amenazaban con extenderse por Alemania y el resto de Europa, subvirtiendo el orden "natural" y despreciando todo lo que Hitler valoraba. Por si fuera poco, el final de la guerra le dejaba en una situación de desamparo: en el ejército, en combate, era valorado y se sentía identificado con sus compañeros, con sus mandos y con una causa; fuera de él, se convertía en alguien sin rumbo, anodino. Sin saber qué hacer, se queda en el cuartel de Munich esperando alguna misión, algo que hacer. Finalmente le llega su oportunidad, al serle ofrecido un trabajo como espía y propagandista del ejército. Su misión consistirá en introducirse en los círculos políticos y detectar cualquier posible brote de sublevación. Tras sorprender a los dirigentes del DAP, el Partido Obrero Alemán, el 19 de octubre comienza su carrera política. Pronto destaca en reuniones y asambleas, diciendo lo que su público quiere oír: la culpa de la postración alemana es de los extranjeros; los comunistas invadirán el país; los partidos políticos desunen y restan fuerza a la nación... El clima social de la posguerra en Alemania roza la paranoia. No se entiende que su poderoso ejército haya podido perder la guerra. Se ven a sí mismo como incomprendidos, incluso envidiados por su "carácter superior". Las reparaciones de guerra impuestas en Versalles son, además, un lastre para la economía de la nación: el marco se devalúa hasta perder casi todo su valor; colas de hambrientos deambulan por las calles; la miseria puede palparse. En estas condiciones, un pequeño partido como el DAP, ultraderechista, antijudío y radical, encuentra un caldo de cultivo propicio para su expansión. Y con él, un personaje como Hitler, capaz de encender a las masas con un discurso tan fácil como deseado. Pronto comienza a captar la atención de grupos diferentes, desencantados con la República y temerosos del comunismo: ultracatólicos, militares, nostálgicos. Se reúnen en secreto, con el objetivo común de devolver a Alemania su puesto como gran potencia europea. Hitler se mueve como pez en el agua, pues los acontecimientos parecen predisponer la situación a su favor. Las reparaciones de guerra ahogan la economía alemana, cuyo gobierno no puede hacer frente a los pagos. En consecuencia, Francia -la odiada Francia-, invade las cuencas del Rhur y el Sarre, para garantizar el pago de la deuda. Inflación, paro y hambre alcanzan niveles impactantes. Por si fuera poco, la situación política es cualquier cosa menos estable. La débil república, presidida por un socialista, se ve amenazada por una revolución de signo izquierdista, la espartaquista, que a duras penas es controlada. El comunismo avanza entre los alemanes, que ven en él una tabla de salvación. Hitler despliega entonces una actividad frenética, escribiendo discursos y folletos, dando mítines, organizando grupos. Le protegen militares y rusos huidos de la Revolución, a pesar de lo cual sigue careciendo de medios económicos, dependiendo tan sólo de su paga de militar. En 1920 intenta por primera vez tomar el poder. Prepara un golpe de estado junto con von Kapp, que termina fracaso por la indecisión de los generales en principio comprometidos. Condenado a cinco años de prisión en la fortaleza de Landsberg, dedica su tiempo a dictar a Rudolf Hess la primera parte de su libro Mein Kampf (Mi lucha), en la que plasma sus ideas y deseos. Obra autobiográfica, el resentimiento y el antisemitismo atraviesan sus páginas desde la primera hasta la última, exponiendo en ellas además su ideal de una Alemania uniforme, fuerte y temida. También en 1920 forma la NSDAP (Partido Obrero Nacional-Sindicalista), cuya importancia para Alemania será fundamental a partir de entonces. En diciembre de 1924 recobra la libertad. Escocido por el fracaso anterior, adopta por la vía democrática como herramienta de acceso al poder. El antisemitismo se convierte en una de las principales consignas del partido, siendo muy bien recibida por la opinión pública en general. Por toda Alemania se pueden oír sus discursos o leer sus folletos, desplegando una actividad propagandística incansable. La crisis de 1929, que Alemania sufre especialmente, incrementa el número de seguidores de Hitler. Las empobrecidas clases medias, temerosas del influjo comunista, abrazan el nazismo como una tabla de salvación. En las elecciones de marzo de 1932 Hitler resulta derrotado por Hindenburg, pero sus trece millones de votos le facultan para ser nombrado canciller muy poco tiempo después. El demócratacristiano von Papen se apresta a colaborar con Hitler, pensando que podrá encauzar y moderar sus acciones. Craso error. Las primeras decisiones del nuevo canciller demuestran su voluntad de no someterse a pactos. Tras decretar la realización de un plebiscito en el Sarre sobre la ocupación francesa, consigue expulsar a los franceses. Incumple los acuerdos de Versalles, en especial impulsando la militarización de Alemania, al mismo tiempo que lanza el "Anchluss", la unión con Austria. La subida al poder de un personaje así asusta a los aliados europeos, incapaces de articular medidas que vayan más allá de la "política de apaciguamiento". Es entonces cuando la Sociedad de Naciones revela su ineficacia. Tras llegar el poder, Hitler y sus colaboradores (Himmler, Goebbel, Goering) se encargaron de crear un aparato policial capaz de someter absolutamente a la población y evitar cualquier tipo de disidencia. La Gestapo velará por la "seguridad" del Estado, al mismo tiempo que por la "pureza" de la raza aria. En 1938, su agresiva política exterior le llevará a añadir parte a Alemania parte de Checoslovaquia, cuya integridad estaba garantizada por el Tratado de Versalles. Nuevamente las naciones europeas capitulan ante el formidable despliegue de fuerza alemán. El siguiente paso será Polonia, también protegida por la Sociedad de Naciones y, especialmente, Francia e Inglaterra. La maniobra de Hitler es inteligente: se acerca a la URSS mediante la firma de un pacto de no agresión, permitiendo que los tanques alemanes traspasen con una rapidez extraordinaria la frontera polaca el 1 de septiembre de 1939. Inglaterra y Francia declaran abiertas las hostilidades: la II Guerra Mundial ha comenzado. Inmediatamente, la Wehrmacht invade Dinamarca y Noruega, tan solo meses después, a las que seguirán Bélgica y Holanda en 1940. El golpe mayor está todavía por venir: el 5 de junio las tropas alemanas entran en Francia, derrotándola en tan solo diecisiete días. Tan solo resiste Gran Bretaña, acosada por la aviación de Goering, quien busca desesperadamente la ayuda de unos Estados Unidos ensimismados en su política de neutralidad. Por el contrario, Italia y Japón se suman a Alemania y forman el Eje. El ataque japonés sobre Pearl Harbour fuerza, ahora sí, la entrada definitiva y sin ambages de Estados Unidos en la guerra. El gran error de Hitler fue, teniendo abierto el frente occidental, abrir otro en el Este. El ataque sobre la URSS, a pesar de emplear una ingente cantidad de recursos humanos y materiales, se estanca por la tenaz resistencia rusa y finalmente acaba por fracasar estrepitosamente. Hay encima demasiados frentes abiertos, demasiadas fronteras: los Balcanes, África, el Atlántico. A partir de 1943 los acontecimientos empiezan a cambiar de rumbo. El apoyo norteamericano se antoja fundamental para la causa aliada, mientras que los soviéticos inician desde el Este un tremendo contraataque. Además, los aliados, en especial la Italia de Mussolini, más parece ser un lastre que una ayuda, pues no tardará en caer. El desembarco en Normandía, en 1944, supone el inicio del fin de la aventura Alemana. Las defensas de Rommel, el otrora triunfador en África, nada puede hacer por detener el avance aliado, que parece pugnar con los rusos en su avance hacia Berlín. La situación comienza a ser dramática, al punto que una sublevación por poco acaba con la vida del Fuhrer al hacer estallar una bomba bajo su sillón durante una reunión del Estado Mayor en Berchtesgaden. Hitler ha perdido el control. Se esfuerza en imponer órdenes de resistencia bajo pena de ejecución sumaria, mientras que recluta para su ejército incluso a menores de edad. Encerrado en su bunker, desconfía de sus más íntimos colabores, si acaso sólo en Goebbels y Martín Bormann, testigo éste de su acelerada boda con Eva Braun. La carrera por Berlín prefigura un mundo diferente al término de la guerra. Comunistas y capitalistas se afanan por llegar los primeros, siendo aquellos los primeros en llegar. Hitler no verá este hecho, pues se suicidará unto con Goebbels y Eva Braun el 7 de mayo. Atrás quedan cinco años de guerras y millones de muertos causados por la megalomanía de un dictador, el ensimismamiento de un pueblo y la pasividad del resto de naciones.

 

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StalinStalin Nació el 21 de diciembre de 1879, en Gori (Georgia). Hijo de unos campesinos georgianos que no hablaban ruso, aunque fue obligado a aprenderlo cuando asistió a la escuela religiosa de Gori (1888-1894). Su madre se interesó por la educación del muchacho, tratando de darle una formación religiosa le hizo ingresar en el Seminario ortodoxo de Tiflis. Cursó estudios de teología y en ese tiempo leyó, entre otras obras, Das Kapital (El Capital) de Karl Marx. Expulsado del seminario en diciembre de 1899, días antes de cumplir 20 años de edad. Entrá al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en el año 1899 y fue propagandista entre los trabajadores de los ferrocarriles de Tbilisi. Usará varios pseudónimos: David, Nijeradzé, Tchijikov, Ivanovich, hasta adoptar el de STALIN ("hombre de acero") que empezó a utilizar después de la conferencia bolchevique de Tammerfors (Finlandia), donde se encontró por primera vez con Lenin. Fue detenido en 1902. Pasó más de un año en prisión antes de ser exiliado a Siberia, de donde se escapó en 1904. Siete detenciones más sufrió bajo el régimen del zar; la última en 1913 duró hasta 1917. En 1904 contrae matrimonio con Yekaterina Svanidze, que falleció en 1910. Su segunda esposa, Nadezhda Alliluyeva, con la que se casó en 1919, se suicidó en 1932. Durante los últimos años del régimen zarista (1905-1917) apoyó a la facción bolchevique del partido. En 1907, organizó un atraco a un banco de Tbilisi para 'expropiar' sumas de dinero. En 1912 Lenin le nombra miembro del Comité Central del partido. Un año después, editó, el recién creado periódico del partido, Pravda (Verdad) y escribe su primer obra, El marxismo y la cuestión nacional. Tras la revolución de marzo de 1917 regresó a San Petersburgo, donde reanudó la publicación de Pravda. Junto a Liev Kámenev propugnaron una política de moderación y cooperación con el gobierno provisional. Lenin le eligió Comisario del Pueblo para las Nacionalidades tras la revolución de noviembre. Junto a Yákov Mijáilovich Sverdlov y Liev Trotski, asesoró a Lenin durante los primeros y difíciles momentos de la guerra civil que siguió a la Revolución Rusa. Fue comandante en varios frentes. Fue Comisario del Pueblo para el Control del Estado entre los años 1919 y 1923 y se convirtió en secretario general del partido en 1922. Entonces surgieron las diferencias con Lenin, el cual en su testamento político aconsejó su cese como secretario general, aunque éste ocultó el documento. Lenin fallece y Stalin se unie a Grígori Zinóviev y a Kámenev para, gobernar el país. Con la alianza se enfrenta a su gran rival Trotski, principal candidato para suceder a Lenin y cuya teoría de la revolución permanente contrastaba con la opinión del triunvirato que defendía 'la construcción del socialismo en un sólo país'. Derrotó a sus rivales con una hábil manipulación y utilización de los órganos del partido y del Estado, en 1929, ya había consolidado su posición como reconocido sucesor de Lenin. Ante el descenso de la productividad agraria a finales de la década de 1920, inicia en 1929 un programa de colectivización acelerada, dirigida contra los kulaks (campesinos propietarios). Millones de kulaks fueron deportados y miles murieron durante la aplicación de esta política que fue especialmente dura en regiones como Ucrania. El proceso de industrialización desarrollado durante la década de 1930 tuvo mucho más éxito. A mediados la década comienza una campaña de terror político. Las purgas y las deportaciones a los campos de trabajo afectaron a gran parte de la población de la URSS. Sus antiguos rivales, Zinóviev, Kámenev y Bujarin admitieron durante una serie de juicios multitudinarios, crímenes contra el Estado y fueron condenados a muerte. Las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética en junio de 1941 durante la II Guerra Mundial. Dirigió personalmente la guerra contra la Alemania nazi y, tras la victoria soviética en la batalla de Stalingrado, se convirtió en uno de los líderes mundiales. Participó en las conferencias de Teherán (1943), Yalta (1945) y Potsdam (1945), en las que logró el reconocimiento internacional, extendió el dominio comunista sobre la mayor parte de los países liberados por el Ejército soviético, en los que se establecieron las denominadas democracias populares. Falleció el 5 de marzo de 1953 en Moscú.

 

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LeninLenin (Simbirsk 10-4-1870 - Moscú 21-1-1924) Nacido en el seno de una humilde familia, su padre era inspector de Escuelas rurales, lo que sin duda propició que Lenin pudiera cursar estudios primarios y secundarios. La mayor influencia recibida por el joven Lenin en estos primeros años de su vida proviene de su hermano Alejandro, quien le introduce en la lectura de textos revolucionarios y contrarios al régimen zarista. La influencia de su hermano le facilitó el ingreso en la organización La Voluntad del Pueblo, integrada por estudiantes de San Petersburgo, de carácter secreto y revolucionario. Su hermano Alejandro fue torturado y ahorcado por tomar parte en un atentado contra el zar Alejandro III. Sin duda este hecho debió influir en la determinación de Lenin de dedicar su vida a acabar con el zarismo, lo que lograría algunos años más tarde. Expulsado en 1891 de la Universidad de Kazán, consiguió después aprobar en derecho en San Petersburgo. Muy influido por Marx, era también discípulo de Plekhanov, primer ideólogo del pensamiento bolchevique, y de Netchayev, este último seguidor de Bakunin. Sus posturas políticas le costaron la expulsión de la Universidad de San Petersburgo y el destierro a la aldea de Kukuschkinstoya. Por estas fechas abandonó el ejercicio de la abogacía, profesión que consideraba al servicio de los poderosos, y se dedicó a la escritura de su pensamiento en forma de folletos y pequeñas obras. Uno de ellos, Los amigos del pueblo, alcanzó gran difusión en 1894. También por estos años empieza a usar el apelativo de Lenin, cuestión usual entre los revolucionarios, obligados a moverse en la clandestinidad y al uso de pseudónimos. En 1895 creó un grupo de agitación, la "Unión de lucha para la emancipación de la clase obrera", cuyo objetivo era combatir la opresión y miseria a que el capitalismo sometía a los proletarios rusos. Ese mismo año marcha a Suiza y Alemania para intercambiar ideas con otros revolucionarios marxistas y anarquistas. Sin embargo, miembros infiltrados del Servicio Secreto social ruso le delatan, lo que hará que sea apresado al regresar a San Petersburgo y deportado a Siberia. En su retiro forzoso, que durará hasta 1900, aun podrá organizar en Minsk el primer Congreso del Partido Socialdemócrata ruso, clave básica para los acontecimientos que se sucederán en 1917. También durante su deportación contraerá matrimonio con Nadejda Krupskaïa, dirigente socialista, y escribirá su obra Desenvolvimiento del capitalismo en Rusia (1899). En 1900 consigue salir de Siberia, no hay acuerdo sobre si liberado o huido, buscando asilo en Suiza. En el país centroeuropeo funda el periódico Iskra, "La Chispa", con la colaboración de Plekhanov. También con él fundará la revista Vperiud, "Adelante", siguiendo con una colaboración que comenzará a romperse a partir de 1902, a partir de la publicación de Lenin de su escrito ¿Qué hacer?, en el que se aleja y define claramente opuesto a las posturas de los mencheviques, moderados, defendidas por su amigo Plekhanov. La actividad de Lenin en Suiza es incesante, robando horas al descanso para impartir conferencias, escribir, organizar el movimiento revolucionario y enviar colaboraciones a periódicos de izquierda de toda Europa. Convertido en referencia de la izquierda revolucionaria, sus escritos circulaban clandestinamente de mano en mano entre todos los izquierdistas rusos. A pesar de su ascendiente sobre los bolcheviques rusos, no tomó parte en la revolución de 1905, en la que se organizaron los primeros soviets en San Petersburgo y Moscú, organizados por los mencheviques. La apertura política de Rusia propiciada por la implantación de un cierto constitucionalismo a cargo de Nicolás II (1905), facilitó el regreso de Lenin y sus colaboradores a su país. En esta nueva situación, se dedicó a la estructuración de un movimiento obrero y proletario. Sin embargo, un retroceso en la apertura democrática rusa provocó un recorte de las libertades y de nuevo la huída de Lenin, quien vivirá alternativamente entre Suiza, París y Londres. En esta etapa consolida su amistad con Trotski, y escribirá, 1909, su mejor obra: Materialismo y empirocriticismo. En Suiza publica Para la conquista del poder, y trabaja en la organización de las Conferencias de Zimmerwald y Kienthald, entre 1915 y 1916, que debían recoger el espíritu de la II Internacional. Con motivo de la I Guerra Mundial regresa a Rusia clandestinamente, en 1917. Muy crítico con la guerra, alega que se trata de un enfrentamiento provocado por el capital y en el que los obreros mueren por una causa absurda, ajena y explotadora. Así, propone un pacto con las izquierdas alemanas para no participar en el conflicto, al mismo tiempo que dirige sus ataques contra el gobierno provisional del príncipe Lvov. En el diario Pravda publica su programa, que incluye, además del fin de la guerra, el reparto de tierras entre los campesinos y el poder para los soviets. La situación se tornó insostenible al poco tiempo. El 4 de mayo de ese mismo año se produjeron sublevaciones en San Petersburgo reclamando el fin de la guerra. Y el 17 de julio, nuevamente en la misma ciudad, se produjeron protestas contra el menchevique Kerensky, provocando una respuesta violenta por parte del gobierno. En agosto, sale a la luz el libro de Lenin titulado El Estado y la revolución, en el que postula la dictadura del proletariado como herramienta imprescindible para acabar con la opresión del capital y del zarismo. Dos meses más tarde, se produce la revolución de octubre, siéndole concedida por el Congreso de los Soviets la presidencia del Consejo de los Comisarios del Pueblo. Su primera acción es declarar la paz, rompiendo los acuerdos tomados con Gran Bretaña y Francia. Más tarde, promulga decretos en los que abole la propiedad privada, nacionaliza las industrias, crea el Ejército Rojo y reconoce las diferentes nacionalidades insertas en el Estado ruso. Tras trasladar la capital a Moscú, pone en práctica los principios económicos, sociales y políticos del comunismo. En respuesta, ha de hacer frente a movimientos de oposición que intentan desalojarle del poder y contrarrestar la revolución. Son los meses de julio y agosto de 1918. El 30 de agosto de ese mismo año es objeto de un atentado por parte de Fanny Roid Kaplan, socialista revolucionaria moderada, lo que origina a su vez un amplio movimiento de depuración de las filas revolucionarias. Con todo, la oposición, tanto interior como exterior, no cesaba de presionar sobre Lenin y los comunistas. Para defender el Estado soviético, Lenin puso a Trotski al frente de los ejércitos y, el 16 de enero de 1920, convirtió el Consejo de Obreros y Campesinos en un Consejo de Trabajo y Defensa. En marzo de 1921 se sublevaron los marinos de Kronstadt, lo que hizo que Lenin promoviera una cierta apertura hacia la propiedad privada, aunque con carácter provisional. Ese mismo año convocó en Moscú un Congreso de partidos comunistas, constituido como la III Internacional, cuya doctrina fundamental fueron las críticas al socialismo de la II Internacional, acusado de pactar con el capitalismo bélico. El 30 de diciembre de 1922, para integrar las diferentes nacionalidades del territorio ruso, proclamó la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Enfermo de hemiplejía, hubo de abandonar las tareas de gobierno a finales de 1922, falleciendo el 21 de enero del año siguiente. Su cadáver, idolatrado, fue objeto de culto durante todo el período soviético, al ser expuesto en un mausoleo de la Plaza Roja de Moscú. Tras su muerte, Stalin se instala en el poder.

 

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Che GuevaraErnesto "Che" Guevara A los 2 años de edad Che Guevara desarrollo el asma, de la cual el sufrió toda su vida, y su familia se mudo para el clima mas seco de Alta Gracia (Córdoba) donde su salud no mejoro. Su educación primaria la hizo en su hogar, principalmente por su madre, Celia de la Serna. El se convirtió en un voraz lector de Marx, Engels y Freud que estaban todos disponibles en la biblioteca de su padre, Es probable que haya leido algunos de sus trabajos antes de ir a la escuela secundaria (1941), el Colegio Nacional Deán Funes, Córdoba donde el fue bueno solo en literatura y deportes. En su casa el estaba impresionado por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas en Argentina que culminaron en la dictadura de Juan Perón, a la cual los Guevara de la Serna estuvieron opuesto. Esos eventos e influencias produjeron en el joven Guevara un rechazo a la pantomima de la democracia parlamentaria y partidista, a el ejercito, a la oligarquía capitalista, y sobre todo al imperialismo norteamericano. Aunque sus padres, notablemente su madre, fueron activistas anti-peronistas, el no tomo parte movimientos revolucionarios estudiantiles y mostró poco interés en la política en la Universidad de Buenos Aires (1947) donde el estudió medicina, primero con la intención de entender sus propias enfermedades y luego interesado en la lepra. En 1949 el realizó la primera de largas jornadas, explorando el norte de Argentina en una bicicleta, y por primera vez estando en contacto con los pobres y los pocos sobrevivientes de las tribus Indias. En 1951, después de tomar sus penúltimos exámenes, el realizó una jornada mucho mas larga, acompañado por un amigo, visitó el sur de Argentina, Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo , Colombia en la época de La Violencia, y donde el fue arrestado pero pronto liberado, Venezuela, y Miami. El regresó a casa para sus últimos exámenes seguro de una sola cosa, que el no se quería convertir en un practicante clase-media. El se graduó, especializándose en dermatología, y fue a La Paz, Bolivia, durante La Revolución Nacional que el condenó de oportunista. De ahí el fue a Guatemala, ganándose la vida escribiendo artículos de viajes-arquelogía sobre las ruinas Mayas e Incas. El llegó a Guatemala durante la presidencia socialista de Arbenz; aunque el era para entonces Marxista, lector de Lenin, el rechazó a unirse al Partido Comunista. El vivió con Hilda Gadea, una Marxista de ascendencia India que avanzó su educación política, y le presentó a Nico López, uno de los compañeros de Fidel Castro. En Guatemala el vio a la CIA en su trabajo como principal agente de la contrarevolución y se confirmó en su opinión que la Revolución podía ser hecha solo por la insurrección armada. Cuando Arbenz cayó, Guevara fue a Ciudad de México (Septiembre 1954) donde trabajó en el Hospital General. Hilda Gadea y Nico López se le unieron, y el conoció a Raúl y Fidel Castro, entonces la política apareció, y se dio cuenta que en Fidel había encontrado el líder, que estaba buscando. Se unió a otros seguidores de Castro en la granja donde los revolucionarios Cubanos estaban aprendiendo cursos de comando y entrenamiento profesional en guerra de guerrilla por el Capitán del Ejercito Español Republicano, Alberto Bayo, autor de Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, Habana 1959. Bayo no solo se basó en su propia experiencia sino en las enseñanzas de Mao Tse-tung, y 'Che', como el ere llamado para entonces, se convirtió en su alumno estrella y se convirtió en un líder de la clase. Los juegos de guerra en la granja atrajeron la atención de la policía, todos los Cubanos y Che fueron arrestados, y luego liberados un mes después (Junio 1956). Cuando ellos invadieron Cuba, Che fue con ellos, primero como doctor, y luego como Comandante del ejercito revolucionario. El fue el mas agresivo, inteligente y exitoso de los oficiales guerrilleros, y el mas preocupado en enseñar a sus hombres educación Leninista. Al triunfo de la Revolución, Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba. Che organizó y dirigió el Instituto Nacional de la Reforma Agraria para administrar las nuevas leyes agrarias expropiando a los grandes terratenientes; participó en el Departamento de Industrias; y fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba. En 1959 se casó con Aledia March y juntos visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistán y Yugoslavia. De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias el firmó (Febrero 1960) un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del décimo del mercado de EE.UU. De las experiencias que Che obtuvo durante la revolución cubana, nació un axioma: "No es necesario esperar hasta que todas las condiciones para la revolución existan, el foco insurreccional las puede crear". Y como Mao Tse-tung, el creyó que el campo debe llevar la Revolución a las ciudades en países predominantemente agrícolas. El Che escribió mucho sobre la creación del hombre nuevo, como condición necesaria para la Revolución, parte de su pensamiento se observa en: "El hombre realmente llega a su estado de completa humanidad cuando el produce, sin ser forzado por necesidad física a venderse a si mismo como mercancía". Che estuvo en varios países Africanos, notablemente en el Congo, donde el luchó junto con Kinshasa en su revolución, allí llevo una fuerza de 120 Cubanos. Luego de muchas batallas, los hombres de Kinshasa fueron derrotados por los mercenarios belgas, y en otoño de 1965 el le pidió a Fidel retirar la ayuda Cubana. La última acción revolucionaria de Che fue en Bolivia. Che renunció a todo vinculo con Cuba, y luego de entrenar en las sierras Cubanas, partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista. El intentó termino en su captura y posterior ejecución un día luego. Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundo, en un ejemplo de lucha y revolución, como única esperanza para acabar con la explotación capitalista, y conseguir la construcción de una sociedad mas justa, digna e igualitaria; La Sociedad Comunista 

 

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FrancoFranco (El Ferrol 4-12-1892 - Madrid 20-11-1975) Miembro de una familia de tradición militar, deseó seguir desde joven la carrera castrense e ingresar en la Academia Naval pero al cerrarse temporalmente los ingresos en esta institución se encaminó hacia la infantería. En 1907 comienza sus estudios en la Academia Militar de Toledo, recibiendo tres años más tarde el grado de segundo teniente de infantería. Tras su graduación solicitó como destino Marruecos. En tierras africanas consiguió ascensos tanto por antigüedad en el escalafón como por entrar en combate, resultando herido en algunos lances. Tras conseguir el grado de comandante fue destinado a Oviedo en 1916, participando activamente en la represión de la huelga revolucionaria de 1917. Será en Asturias donde conozca a Carmen Polo, su futura esposa, miembro de la alta burguesía de la región ya que, paulatinamente, Franco empezó a relacionarse con los grupos asturianos de poder. Cuando en 1920 Millán Astray crea el Tercio de la Legión Extranjera solicita la presencia de Franco, quien se encargará de la dirección de la primera bandera por lo que regresó de nuevo a África. Las brillantes actuaciones del joven Franco en el frente marroquí llamaron la atención del propio Alfonso XIII, siendo el militar designado gentilhombre de cámara del monarca. Incluso el rey apadrinó su boda con Carmen Polo en 1923. Destinado de nuevo a la península Franco fue nombrado teniente coronel, pero pronto regresó a tierras africanas para continuar con la lucha, debido a la crisis abierta en el Protectorado español. Franco participó activamente en la guerra de Marruecos emprendida por el general Primo de Rivera. El desembarco en Alhucemas pondrá fin al conflicto y Franco será ascendido a general de brigada en 1926, a la edad de 33 años, por lo que se convierte en el general más joven de Europa. Dos años después era nombrado director de la Academia Militar de Zaragoza por el dictador, cargo que ocuparía hasta que en 1931 -con motivo de la proclamación, el 14 de abril, de la Segunda República - el ministro de la Guerra Manuel Azaña clausuró la institución castrense. Desde los primeros momentos, el general hizo abierta muestra de su rechazo a los nuevos dirigentes. Durante un año permanecería en expectativa de destino y en 1933 será destinado a La Coruña; poco después se le brindará la comandancia militar de las Islas Baleares. El triunfo del centro-derecha en 1933 significó un freno a la reforma militar emprendida por Azaña. El nuevo primer ministro, Alejandro Lerroux, nombró a Franco asesor militar del Gobierno. Desde ese cargo fue el principal artífice de la dura represión de la huelga general revolucionaria que sacudió la región de Asturias en el mes de octubre de 1934. Como recompensa por su actuación recibió el nombramiento de Comandante en Jefe del Ejército en el protectorado de Marruecos. Al año siguiente era llamado por el nuevo ministro de la Guerra, José María Gil-Robles -líder de la CEDA- para ocupar el puesto de Jefe del Estado Mayor. El triunfo en las elecciones de febrero de 1936 del Frente Popular -coalición de partidos de izquierda liderada por Azaña- significó un importante revuelo en los cuarteles. Ante los rumores de golpe de Estado -ya en 1932 el general Sanjurjo lo había intentado sin éxito- el gobierno llevó a cabo una política de dispersión de los presuntos golpistas, lo que motivó el destino de Franco a la comandancia general de Canarias. Desde este cargo demostró sus dudas ante los preparativos de cuartelazo dirigido por el general Mola. El asesinato del líder derechista José Calvo-Sotelo en la madrugada del 13 de julio de 1936 -como respuesta de los Guardias de Asalto ante el atentado mortal que sufrió el teniente Castillo el día anterior- supuso la espoleta que provocó el movimiento golpista. En las primeras horas del 17 de julio de 1936, en Melilla, se produjo el alzamiento militar contra el gobierno republicano. El "Dragon Rapide" llevó a Franco hasta Tetuán donde se puso al mando del Ejército de África el 19 de julio. La muerte en accidente de aviación del general Sanjurjo al día siguiente llevó a la creación, por parte de los sublevados, de una Junta de Defensa el 24 de ese mes de julio. Mola sería el encargado de dirigir la sublevación desde el norte y Franco desde el sur. El meteórico ascenso de Franco se inició en ese momento y continuó al ser nombrado generalísimo de las fuerzas militares sublevadas (29 de septiembre de 1936) y jefe del Estado el 1 de octubre de ese mismo año. Las simpatías de Hitler y Mussolini estaban con el generalísimo, lo que pesó positivamente en la elección. El 19 de abril de 1937 se promulgaba el Decreto de Unificación por el que la Falange Española y de las JONS se unía con los tradicionalistas, surgiendo la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, partido único del que Franco era el líder indiscutible. En enero de 1938 se proclama Jefe del Estado, presidiendo el día 30 de enero su primer gobierno. El 1 de abril de 1939 terminaba la Guerra Civil y comenzaba la larga dictadura. Franco tiene en su poder las riendas del ejército, del partido y del gobierno. El estallido de la Segunda Guerra Mundial este mismo año supondrá que el régimen de Franco sufra serias presiones por parte de sus aliados del Eje para tomar parte en el conflicto. El 23 de octubre de 1940 se entrevista con Hitler en Hendaya y consigue retrasar su entrada en guerra, a cambio del envío de la "División Azul" para la lucha en tierras soviéticas. El fin del conflicto mundial en 1945 y la victoria de los aliados llevará a la recién creada ONU a invitar a sus miembros la retirada de sus embajadores en España, debido al apoyo de Franco a los vencidos. Francia cierra sus fronteras pirenaicas con España también en este año de 1946. El régimen de Franco vive un largo periodo de aislamiento del que saldrá gracias al inicio de la Guerra Fría y el miedo de los estadounidenses a la presunta consolidación de un régimen comunista en la Península. Fruto de estos temores surgen los acuerdos militares con Estados Unidos, firmados el 26 de noviembre de 1953. Ese mismo año también se firma el Concordato con la Santa Sede que supondrá un nuevo espaldarazo para el régimen franquista al contar con el firme apoyo de la Iglesia, uno de sus principales baluartes desde los primeros momentos. Paulatinamente España sale del aislamiento y en diciembre de 1955 consigue ingresar en la ONU como miembro de pleno derecho. Durante esta etapa de triste posguerra el Estado llevará a cabo una intensa renovación jurídica con la promulgación de tres leyes con las que se pretendía demostrar las virtudes de la "nueva democracia española": el Fuero de los Españoles (17-7-1975), la Ley Municipal (17-7-1945) y la Ley de Referéndum Nacional (22-10-1945). Precisamente en 1947 la mayoría del pueblo español (82% del electorado) aprobaba en referéndum la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado y la Constitución de España en Reino. Entre 1951 y 1959 se viven los llamados "años de transición" en los que la sociedad española ve como el espíritu de la Guerra Civil empieza a apaciguarse. El régimen continúa consolidándose y para ello se promulga la Ley Fundamental de Principios del Movimiento (1948). El Opus Dei consigue ocupar buena parte de la cúpula dirigente gracias a la designación de tecnócratas al frente de los ministerios de asuntos económicos. La autarquía del periodo anterior se sustituye por una nueva política económica centrada en el desarrollo del sector secundario, lo que llevará el aumento de la emigración del campo a la ciudad. En 1959 se daba luz verde a un Plan de Estabilización que pronto dio resultados positivos. El siguiente periodo será la época del desarrollo entre 1959 y 1973. España conoció uno de los mayores crecimientos económicos de su historia. El proceso constituyente del régimen culminaba con la promulgación de la Ley Orgánica del Estado, aprobada en referéndum en diciembre de 1966. La democracia orgánica franquista se consolidaba y era hora de abrir la imagen española al extranjero con nuevas caras como Fraga Iribarne, promotor de la Ley de Prensa e Información de marzo de 1966. El fortalecimiento económico vendrá con los tres Planes de Desarrollo (1964-67; 1969-72; 1973-75), planes con los que se logró el objetivo de conseguir incluir a España entre los países industrializados. El 22 de julio de 1969 las Cortes designan a don Juan Carlos de Borbón sucesor a la jefatura del Estado con el título de rey, dentro del entramado institucional configurado por la Ley Orgánica del Estado que confiaba en las instituciones el control del Estado tras la muerte del dictador. "Después de Franco, las instituciones" era la máxima del régimen. En 1973 se inicia una nueva etapa marcada por la crisis económica y política. Por primera vez, Franco designa como presidente del Gobierno a otra persona ajena a él. El elegido es el almirante Luis Carrero Blanco (11-6-1973) quien sufrió un mortal atentado a manos de la organización ETA el 20 de diciembre del mismo año. La muerte de Carrero suponía la caída del delfín. Carlos Arias Navarro será designado presidente del Consejo de Ministros, lo que parece indicar que se abre una esperanza a la reforma. En julio de 1974 Franco ve agravada su enfermedad y cede temporalmente la jefatura del Estado -de manera interina- al príncipe don Juan Carlos. La crisis política se agrava con los atentados del FRAP, la lucha estudiantil o el cese de Pío Cabanillas en octubre de 1974. A ello debemos añadir el fantasma de la inflación y la recesión económica, mostrando un panorama económico poco halagüeño. Franco cae gravemente enfermo el 30 de octubre de 1975. El 20 de noviembre de ese mismo año fallecía en el madrileño Hospital de la Paz. Dos días después las Cortes designaban rey de España a don Juan Carlos de Borbón con el nombre de Juan Carlos I. Se iniciaba la transición.

 

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Winston ChurchillChurchill Hijo de lord Randolph Churchill y de la norteamericana Jennie Jerome, nació en el Palacio de Blenheim en 1874, propiedad de su abuelo, séptimo duque de Marlborough. En su autobiografía describe su infancia como una época de bienestar y felicidad, cuidado con mimo por su madre, sólo turbada por su ingreso en un internado en Ascot. Posiblemente el alejamiento de su hogar influyera en sus malas calificaciones y en su conducta rebelde, pues el joven Churchill era objeto de frecuentes castigos y despreciaba el estudio. Su escaso interés por los estudios continuó posteriormente, pues al ingresar en la escuela de Harrow fue incluido en el grupo de alumnos con menor nivel académico. En el mismo sentido, suspendió dos veces su examen de ingreso en la Academia Militar de Sandhurst, si bien en la tercera ocasión en que lo intentó sí logro aprobarlo. En esta institución, Churchill experimentó una profunda transformación en su conducta, pues comenzó a manifestarse como un joven disciplinado y trabajador, que pronto comenzó a descollar entre sus compañeros. Posteriormente ingreso en el Cuarto de Húsares, uno de los más famosos regimientos del ejército británico, con los que combatió en Cuba, la India y el Sudán, aprendiendo lecciones prácticas que muy bien hubieron de servirle más adelante cuando, siendo ya Primer Ministro, hubo de dirigir al país durante la II Guerra Mundial. Su entrada en política se produce en 1898, tras abandonar el ejército y solicitar el ingreso en el Partido Conservador. Un año más tarde se presenta sin éxito a sus primeros comicios, por lo que decide marchar a Sudáfrica como corresponsal del diario Morning Post en la guerra de los boers. Una peripecia en principio desafortunada le será favorable: es hecho prisionero y trasladado a Pretoria, pero logra escapar recorriendo cuatrocientos kilómetros y regresa a Inglaterra como un héroe, siendo su nombre reflejado en la primera plana de todos los periódicos. Un año más tarde repite su experiencia electoral anterior, y, esta vez sí, obtiene la tan deseada acta de diputado. Tiene veintiséis años y una demoledora carrera política por delante. Como Parlamentario, destacó por su oratoria y su despliegue de buen humor, pero su carácter independiente no tardó en granjearle algunas enemistades, incluso entre sus compañeros de partido. Con ello, Churchill se aseguraba una buena dosis de publicidad, pues sus alocuciones eran esperadas a causa de su tono polémico y controvertido. Nombrado subsecretario de Colonias y ministro de Comercio en un gobierno liberal, hizo gala de sus grandes dotes para interpretar la realidad y prevenir acontecimientos posteriores. Así, sus previsiones sobre el desencadenamiento de la I Guerra Mundial y el curso que habría de tomar, despreciadas por los militares, se fueron cumpliendo paulatinamente y le ganaron fama de dirigente sensato y capaz. Tras ser nombrado lord del Almirantazgo, dedicó su esfuerzo a modernizar la armada británica, promoviendo la sustitución del carbón por el petróleo como combustible y mandando instalar grandes cañones en todos los buques. Inició también la puesta en marcha de un grupo de aviación y fomentó la creación de los primeros tanques ingleses, destinados a combatir el tremendo potencial alemán. Preludio de lo que acontecerá en el futuro, final de la contienda hará que Churchill sea alejado del primer plano de la vida política. En 1924 regresa a las filas conservadoras y, un año más tarde, se encarga de la cartera de Hacienda del gobierno de Baldwin, precisamente en una época en la que la crisis económica se instalará en Inglaterra. Los tumultos se suceden, las huelgas se multiplican y los malos resultados económicos provocan su enfrentamiento con lo miembros de su propio partido, quienes critican su conservadurismo a ultranza. Acosado, decide retirarse de la política (1929) y dedicarse a escribir y a la pintura, bajo el seudónimo de Charles Morin, cosechando algunas críticas como la de Picasso. Aunque alejado de la primera fila política, no abandonó su escaño en el Parlamento, aunque se estrella y capacidad de influencia parecía haber decaído definitivamente. El ascenso de Hitler al poder en Alemania y el subsiguiente apogeo de los fascismos en Europa fue ocasión para que Churchill comenzara a recuperar el protagonismo perdido, pues empezó a realizar intervenciones en las que advertía del peligro nazi y de la necesidad de preparar a Inglaterra para la lucha. Muchas veces sus intervenciones no fueron bien entendidas por la confiada Gran Bretaña, hasta que la firma en 1938 del Acuerdo de Munich, mediante el cual Inglaterra y Francia eran obligadas a ceder ante Alemania, hizo ver a muchos la capacidad de anticipación de que Churchill había hecho gala. Tras la invasión de Polonia por parte de Alemania el 1 de septiembre de 1939, Francia e Inglaterra declararon la guerra al Estado nazi y Churchill fue puesto de nuevo al frente del Almirantazgo británico. Aclamado en su reingreso al Parlamento, las malas perspectivas que el desarrollo de la contienda parecían deparar a Inglaterra, hicieron que fuera nombrado Primer Ministro el 10 de mayo de 1940. Su discurso, una nueva premonición acertada, ofrecía "sangre, sudor y lágrimas", al mismo tiempo que exigía el sacrificio del pueblo inglés para vencer la Guerra. Desde su puesto, organizó una eficaz política de resistencia ante la adversidad, como la carencia de alimentos, los ataques alemanes o las muertes en combate. Sin duda, fue uno de los elementos que permitieron mantener alta la moral del pueblo británico en las horas más bajas, como cuando Londres era bombardeado y amenazado de invasión por las tropas alemanas. En respuesta, Churchill creó un gobierno de unidad nacional, eliminando las diferencias partidistas, y creó el ministerio de Defensa para racionalizar el esfuerzo bélico. Acosada Francia, Gran Bretaña quedaba en solitario frente al poderoso ejército alemán, por lo que los esfuerzos de Churchill se encaminaron a conseguir la entrada en guerra de la Unión Soviética, que había firmado un pacto de no agresión con Alemania, y de Estados Unidos, reacios a intervenir en un conflicto lejano y no bien entendido de principio. Ambos objetivos se cumplieron, manteniendo reuniones con sus ya aliados Stalin y Roosevelt. Al mismo tiempo, desplegó un vigor y capacidad de trabajo inagotables, dedicando a la dirección del país hasta dieciséis horas diarias y transmitiendo coraje y entrega al resto de la nación. Ganada la guerra, el mismo día de la victoria inglesa fue objeto en el Parlamento de la más grande ovación nunca producida en ese lugar. Sin embargo, apenas dos meses después fue derrotado en las siguientes elecciones, probablemente porque los votantes valoraron las aptitudes de Churchill para dirigir y gestionar un país en guerra, eligiendo otro tipo de política para tiempos de paz. Continuó como jefe de la oposición, siendo el primero en acuñar el término "telón de acero" para subrayar la división de Europa en dos partes -comunista y capitalista- y abogando por la creación de unos Estados Unidos de Europa. En 1951 regresó al cargo de Primer Ministro tras la victoria conservadora, siendo dos años más tarde premiado con el Nobel de Literatura por su obra Memorias sobre la Segunda Guerra Mundial. Dimitió de su cargo en abril de 1955, sintiéndose ya viejo y cansado, tras ser nombrado por Isabel II Caballero de la Jarretera y rechazar su nombramiento nobiliario a fin de seguir siendo miembro de la Cámara de los Comunes. Reelegido en 1959, rechazó presentarse a las elecciones de 1964. Falleció el 24 de enero de 1965, siendo recordado como el gobernante británico más trascendental del siglo XX y uno de los más importantes a nivel mundial.

 

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MussoliniMussolini Hijo de un herrero, tuvo una educación anticlerical y antimilitarista. Trabajó como profesor y fue director de Avanti!, periódico oficial del Partido Socialista. En 1910 contrajo matrimonio con Rachele Guidi, del que nacerían cinco hijos. Al ser expulsado del partido socialista por mostrar públicamente su apoyo a la intervención italiana en la I Guerra Mundial, fundó su propio diario en Milán: Il Popolo d´Italia, de carácter ultranacionalista. En 1919 creó los Fascios Italianos de Combate, de ideología anticapitalista, nacionalista y antisocialista. El 7 de noviembre de 1921 se constituye el partido fascista, y tras la Marcha sobre Roma (28 de octubre de 1922) el rey Víctor Manuel III le encarga a Mussolini formar gobierno. La dictadura se legalizó el 24 de noviembre de 1925. En 1929 firma el Pacto de Letrán con el Papa, terminando así con el conflicto entre el Vaticano y el estado italiano y ganando simpatizantes entre los católicos. En la II Guerra Mundial, no intervino hasta junio de 1940, con la invasión alemana en Francia. En 1943 fue derrocado por un golpe de Estado y trasladado a Gran Sasso. Tras un breve exilio en Alemania, vuelve a Italia y proclama la República Social Italiana, régimen apoyado por Alemania que al fracasar obliga al Duce a huir. Durante la huida fue capturado y fusilado cerca del Lago de Como.

 

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Mao ZedongMao Zedong, Shao-shan 1893 - Pelan 1976
Bajo influencia de Sun Yat Sen se integró en 1911 en el Ejército Revolucionario. Desde 1918 accede al conocimiento del marxismo, y asiste al primer congreso del partido comunista chino -Shanghai, 1921. En la provincia de Munan, como secretario del partido, organiza las primeras asociaciones de campesinos. En 1927 forma el primer ejército rojo, tras romper con el Kuomintang. En 1931 es elegido presidente de la República Soviética China. En 1934 inicia la Larga Marcha, bajo el hostigamiento de las fuerzas nacionalistas, que culmina en noviembre de 1935 tras recorrer más de doce mil kilómetros. Frente a la agresión japonesa alcanza un acuerdo táctico con los nacionalistas, y en 1945 ve reconocida por todos su jefatura del partido comunista. Tras la guerra civil de 1948, proclama al siguiente año la República Popular China. En 1960 se enfrenta con las directrices de Moscú y abre el Gran Cisma del comunismo. En 1966 impulsa la Revolución Cultural, destinada a recuperar la fuerza original del movimiento. Muere cuando su posición política se hallaba en franco declive.

 

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ThatcherMargaret Thatcher

Educada en medio de un ambiente conservador, se licencia en la carrera de Ciencias Químicas y luego en Derecho. Con veinticinco años realiza su primera incursión política y presenta su candidatura al parlamento por el Partido Conservador. Desde entonces va escalando posiciones y en 1970 es ya portavoz de su grupo. Más tarde sería titular del Ministerio de Educación y Ciencia. Una de las medidas más inoportunas que adoptó fue acabar con la educación gratuita. A finales de esta década, en 1979 se presenta a las elecciones y sale victoriosa. Como primer ministro estaría en el poder hasta 1987, tras ser reelegida en dos ocasiones más. En octubre fue objetivo del I.R.A, pero no sufrió ningún daño. Su política se basó en reactivar la economía a través de la privatización de empresas como BP -British Petroleum-. Con los sindicatos no tuvo un diálogo fluido, sino más bien todo lo contrario. Este fue uno de los aspectos que acabaría provocando su salida del gobierno. Estando ella en el poder se desató la guerra de las Malvinas en 1982. Pero el hecho que determinó su salida del poder fue la aprobación de las "poll tax". En 1990 John Major, su elegido, sustituyó a la "Dama de Hierro".

 

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Juan Carlos IJuan Carlos I

Segundo hijo los condes de Barcelona, Juan de Borbón y Battenberg (1913-1993), jefe de la Casa Real española luego de la renuncia al trono de su padre, el rey Alfonso XIII, y María de las Mercedes de Borbón y Orleans (1910-2000). Nació y creció en Roma, donde la familia real se hallaba exiliada desde la proclamación de la Segunda República en España en 1931, y luego en Lausana (Suiza) y en Estoril (Portugal).Su padre deseó que se educara en España, para lo que llegó a un acuerdo con el general Francisco Franco. Llegado a su patria de origen por primera vez en 1948, el joven príncipe estudió en San Sebastián y acabó el bachillerato en el Instituto de San Isidro de Madrid en 1954.Hizo su instrucción castrense en la Academia Militar de Zaragoza (1955-1957), la Escuela Naval de Marín (Pontevedra, 1957-1958) y la Academia General del Aire de San Javier (Murcia, 1958-1959), de donde salió, respectivamente, con los galones de alférez de infantería, alférez de fragata y teniente de aviación. Como guardiamarina realizó un viaje en el buque-escuela Juan Sebastián Elcano.En 1961 finalizó sus estudios de derecho político e internacional, economía y hacienda pública en la Universidad Complutense de Madrid, completados con cursos monográficos en Toledo. A partir de entonces realizó prácticas en diversos ministerios y numerosos viajes por España y el extranjero.El 14 de mayo de 1962 contrajo matrimonio en Atenas con la princesa Sofía Oldenburg y Guelph, nacida en 1938, primogénita de los reyes Pablo I y Federica de Grecia (hermana por tanto del futuro rey Constantino II), que aportó el nombre de Grecia al linaje borbónico y que recibió la condición de alteza real (desde 1975 la de reina de España).Los príncipes consortes fijaron su residencia en el Palacio de la Zarzuela, en las cercanías de Madrid, y tuvieron tres hijos: el 20 de diciembre de 1963 nació Elena (de nombre completo Elena María Isabel Dominica de los Silos), infanta de España y duquesa de Lugo desde el 3 de marzo de 1995, quince días antes de contraer matrimonio con el aristócrata Jaime de Marichalar y Sáenz de Tejada, con el que ha tenido dos hijos, Felipe Juan (17 de julio de 1998) y Victoria Federica (9 de septiembre de 2000).El 13 de junio de 1965 nació Cristina (de nombre completo Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad), infanta de España y desde el 4 de octubre de 1997 duquesa de Palma de Mallorca en el momento de su matrimonio con Iñaki Urdangarín y Liebaert, jugador de balonmano, con el que ha tenido tres hijos, Juan Valentín (29 de septiembre de 1999), Pablo Nicolás (6 de diciembre de 2000) y Miguel (30 de abril de 2002).El 30 de enero de 1968 nació Felipe (de nombre completo Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos, desde el 1 de noviembre de 1977 príncipe de Asturias, esto es, heredero al trono, además de príncipe de Viana y Gerona, duque de Montblanch, conde de Cervera y señor de Balaguer. Los hermanos del rey son la infanta María del Pilar, duquesa de Badajoz (1936), la infanta Margarita, duquesa de Hernani y duquesa de Soria (1939), y el infante Alfonso, nacido en 1941 y fallecido prematuramente en un accidente de tiro en Estoril en 1956.El 22 de julio de 1969 don Juan Carlos fue designado sucesor del general Franco en la jefatura del Estado a título de rey y con el título provisional de príncipe de España. Al día siguiente ratificó ante las Cortes (Parlamento) su juramento. El dictador aclaró que se trataba de una "instauración, no una restauración" de la monarquía borbónica, y sin duda creyó que don Juan Carlos mantendría las esencias del régimen una vez fallecido él. El príncipe ascendió seguidamente a los grados de general de brigada de los ejércitos de Tierra y Aire, y a contraalmirante de la Armada. El 15 de junio de 1971 fue designado por ley para reemplazar al jefe del Estado en caso de ausencia o incapacidad. Ante la enfermedad de Franco, don Juan Carlos le sustituyó en la jefatura del Estado con carácter interino entre el 19 de julio y el 2 de septiembre de 1974, y nuevamente desde el 30 de octubre de 1975. El 20 de noviembre Franco murió y el día 22 don Juan Carlos fue proclamado rey de España por las Cortes, lo que supuso la restauración de la monarquía borbónica tras 44 años de república parlamentaria y de dictadura unipersonal.El 14 de mayo de 1977 el conde de Barcelona, hombre de convicciones democráticas y que había expresado sus dudas sobre la designación de 1969, transfirió a Juan Carlos sus derechos dinásticos y la jefatura de la Casa Real, una vez constatado el compromiso adquirido por su hijo en la instauración de la democracia en España. La Constitución de 1978 definió las funciones, ampliamente protocolarias, del rey, que perdió todo el poder ejecutivo otorgado por el franquismo y se convirtió en un monarca parlamentario al uso en Europa Occidental. Sus atribuciones eran sancionar y promulgar las leyes, disolver las Cortes y convocar a elecciones, proponer y nombrar al candidato a la Presidencia del Gobierno, ser el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, simbolizar la unidad del Estado y arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones. Don Juan Carlos dio reiteradas muestras de mesura e inteligencia a la hora de ejercer su autoridad en los acontecimientos políticos, sobre todo en el período preconstitucional de su reinado (1975-1978), en el que dirigió de una manera sutil pero firme la complicada transición a la democracia, y posteriormente durante el intento de golpe de Estado militar del 23 de febrero de 1981, cuando intervino decisivamente en la defensa del orden legal establecido. La actuación del rey español ha menudo ha sido citada como ejemplo para soluciones de restauración monárquica en países del este de Europa. Por otro lado, sus numerosos viajes al exterior, en los que ejerció como verdadero embajador de la nueva realidad española, fueron instrumentales para la recuperación o el fortalecimiento de las relaciones con áreas de especial importancia, como América Latina, el mundo árabe y el conjunto de países occidentales. Así, tuvieron dimensión histórica o especial significación sus visitas a la República Dominicana, Estados Unidos y Naciones Unidas (31 de mayo a 6 de junio de 1976), Colombia y Venezuela (10 a 16 de octubre de 1976), Francia (27 a 29 de octubre de 1976), el Vaticano (9 a 11 de febrero de 1977), Egipto y Jordania (19 a 26 de marzo de 1977), Alemania Federal (19 a 23 de abril de 1977), América Central (8 a 18 de septiembre de 1978), Portugal (3 a 8 de mayo de 1978), Irán, China e Irak (14 a 23 de junio de 1978), México, Perú y Argentina (17 de noviembre a 1 de diciembre de 1978), Marruecos (14 a 16 de junio de 1979), Ecuador (12 a 17 de abril de 1980), Japón e Indonesia (25 de octubre a 4 de noviembre de 1980), Italia (28 a 30 de abril de 1981), India (24 a 31 de enero de 1982), Argelia (11 de mayo de 1983), Brasil y Uruguay (14 a 23 de mayo de 1983), Canadá (12 a 19 de marzo de 1984), URSS (10 a 16 de mayo de 1984), Gran Bretaña (22 a 25 de abril de 1986), Irlanda (30 de junio a 3 de julio de 1986), Bolivia (20 a 23 de mayo de 1987), Chile y Paraguay (16 a 25 de octubre de 1990), Israel (8 a 11 de noviembre de 1993), Rusia (5 a 7 de mayo de 1997) y Cuba (14 a 16 de noviembre de 1999). Monarca campechano y popular, aficionado a los deportes acuáticos, al esquí y a los vehículos potentes, Juan Carlos I goza de una alta consideración en su país, donde todo lo referente a la familia real es difundido y conocido en términos positivos; incluso aquellos que observan en la Monarquía una institución anacrónica respetan la figura del rey por su talante afable y próximo al pueblo, sin complacencias palaciegas o aristocráticas, un fenómeno que algunas veces se ha denominado juancarlismo.

Este perfil inequívocamente democrático, moderno y europeísta ha sido reconocido dentro y fuera de España con la concesión de una treintena de doctorados honoris causa por otras tantas universidades y galardones como el prestigioso premio Carlomagno (1982), el premio Simón Bolívar (Venezuela, 1983), la medalla Nansen del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el premio de las Cuatro Libertades del Instituto Franklin y Eleanor Roosevelt (1996), el premio de la Fundación Jean Monnet (1996), la Medalla de oro de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (1999) y el Gran Collar de la Orden de la Torre y la Espada de Portugal (2000). En 1993 impulsó la creación de la Fundación pro Real Academia Española, de la que es presidente de honor.

 

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PelayoDon Pelayo

 Don Pelayo nació a finales del siglo VII y murió en el 737. Espatario de Rodrigo, fue, posiblemente, uno de los combatientes más cercanos a Don Rodrigo en la derrota del Guadalete. Enviado como emisario o rehén a Córdoba, huyó en el 717 e inició un movimiento contra los invasores musulmanes. Logró establecer un pequeño reino cristiano y una suerte de corte en Cangas. Casó a su hija Ermesinda con Alfonso, hijo del duque de Cantabria, su sucesor a la muerte de Favila

 

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Miguel Primo de Rivera Miguel Primo de Rivera

Nació el 8 de enero de 1870 en Jerez de la Frontera, Cádiz (España), en el seno de una familia de tradición militar. Contrajo matrimonio con Casilda Saénz de Heredia, con la que tuvo seis hijos. Ingresó, a una edad muy joven en la Academia Militar. Fue destinado en primer lugar a Melilla, lugar donde consiguió rápidos ascensos e incluso la medalla Laureada de San Fernando. De Marruecos se trasladó a Cuba como ayudante del capitán general Arsenio Martínez Campos. Después llegó a Filipinas, país donde marchó para hacer compañía a su tío Fernando Primo de Rivera, al ser nombrado éste capitán general de aquellas islas. Tomó parte en las últimas guerras coloniales: en la guerra de Cuba, en la que supuso la independencia de Filipinas y en la guerra de Marruecos. Regresó a España con el grado de teniente coronel. Cuandoo regresó a Marruecos participó en la guerra de Melilla (1909). Dos años después logró el generalato, en tierras marroquíes. Regresó a España y se le encargó el gobierno militar de Cádiz. En el transcurso de la I Guerra Mundial participó como observador en algunas campañas aliadas. Ya en 1919 alcanzó el grado de teniente general y fue nombrado capitán general de Valencia. Pronto lo sería en Madrid. Pero fue relevado de este cargo por haberse declarado abandonista (partidario de la retirada de los objetivos en el norte de África) en Marruecos, frente a la política del gobierno y de amplios sectores militares, una actitud que, ya como dictador, reconsiderará en sentido intervencionista. Su tío Fernando Primo de Rivera le dejó el título de marqués de Estella cuando falleció en el desastre de Annual (1921). Ya en el año 1922 se le encargó la difícil capitanía militar de Barcelona, donde se encontró con un clima social y político muy enrarecido, proveniente de la hostilidad del catalanismo más radicalizado, del gran descontento social y del deterioro del orden público con pistolerismo incluido. Gracias a su política de firmeza se hizo con el apoyo del catalanismo conservador de la Lliga Regionalista. El expediente Picasso, abierto para depurar responsabilidades por el desastre de Annual, así como el pendiente rescate de los prisioneros en manos de Abd-el-Krim creó un clima de gran malestar dentro del Ejército. Por otra parte, una serie de actos terroristas sonados, como los asesinatos del presidente del gobierno Eduardo Dato (1921), o del cardenal de Zaragoza, Soldevilla (1923), acentuaron el deterioro social en medio de una situación económica cambiante (fin de la I Guerra Mundial). Mientras, el gobierno de Manuel García Prieto, por su parte, no conseguía controlar la situación. En la temporada en que Primo de Rivera ejerció el poder en España dividió la historiografía en dos etapas muy bien definidas.
El 13 de septiembre de 1923, tras la consulta al resto de los capitanes generales y con el visto bueno del propio rey Alfonso XIII, proclamó la dictadura, un régimen que partía de una gran improvisación doctrinal, como se trasluce del simplista y negativo manifiesto justificador. Ya con el puesto de jefe de gobierno, creó un Directorio Militar con personas de escaso relieve. En aras del control social sacrificó el sistema democrático mediante el uso de la censura de prensa, la persecución política o el cierre del Parlamento. Otro acto destacado de estos años (1923-1925) fue el desembarco de Alhucemas (1925). Se lograron los éxitos militares en Marruecos, así que Primo de Rivera, en lugar de retirarse, se perpetuó a través de un Directorio Civil instituido el 3 de diciembre de 1925, de entre cuyos miembros destacaban Martínez Anido (Gobernación), José Calvo Sotelo (Hacienda), Eduardo Aunós (Trabajo) y el conde de Guadalhorce (Fomento). Recibió el apoyo del Ejército y de los elementos de extrema derecha, así que intentó construir un régimen que sustituyera al caduco parlamentarismo que había tenido lugar durante la Restauración. Una Asamblea, constituida orgánicamente, debería ser la encargada de redactar una nueva constitución así como de aprobar otra serie de leyes fundamentales: Estatuto Municipal, Provincial, etc. Pero dicha Asamblea fracasó estrepitosamente. Con la intención de dar cobertura al régimen, se creó desde arriba un partido, la Unión Patriótica Española (UPE). La idea de Primo era que la UPE funcionara como partido conservador; mientras los socialistas, reconvertidos en laboristas, servirían de alternancia. Fórmula que no llegó sin embargo a aplicarse. En el campo hacendístico y de obras públicas es dónde el régimen consiguió sus mejores bazas. Calvo Sotelo consiguió aliviar la deuda pública y monopolizó algún sector clave: petróleo (Campsa). Centrándonos en las obras públicas, podemos destacar el calor de la bonanza económica, y la ampliación y mejora de las carreteras, puertos y regadíos. La oposición a la dictadura provenía de diferentes frentes: intelectuales (Miguel de Unamuno, Valle-Inclán, etc.), estudiantes, políticos, sindicalistas y militares, especialmente artilleros. Al ver que la oposición crecía y que no contaba con el apoyo de sus propios compañeros de armas, Primo de Rivera presentó al rey Alfonso XIII su renuncia el 28 de enero de 1930, dejando tras de sí todo un cúmulo de problemas: nacionalismo, obrerismo, crisis económica e incluso la misma viabilidad del sistema monárquico. Falleció el 16 de marzo de 1930 en París.

 

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Carlos I de España y V de Alemania Carlos I de España y V de Alemania

El 24 de febrero de 1500 nacía en Gante Carlos I de España y V de Alemania. Sus padres eran Felipe de Habsburgo, conocido como El Hermoso, y doña Juana de Castilla. Sus abuelos maternos eran los Reyes Católicos y los paternos el Emperador Maximiliano I y doña María de Borgoña. Como heredero de todos ellos al ser el primogénito, Carlos obtendrá uno de los mayores imperios del Renacimiento, siendo uno de los primeros impulsores de la idea de unificación en Europa, tomando la religión católica como el instrumento unificador. La educación del joven príncipe corrió a cargo de su tía Margarita de Austria, mujer de gran cultura que inculcará en Carlos el amor por las artes y la cultura. Como preceptor se hizo cargo del muchacho el cardenal Adriano de Utrecht, futuro papa Adriano VI. El contacto de Carlos con Guillermo de Croy le convertirá en un hombre de estado, acercándole a los secretos del gobierno. En 1516 fallece don Fernando el Católico, dejando vacante la corona de Aragón, mientras que la corona castellana estaba en manos de doña Juana, recluida en Tordesillas debido a su enajenación mental. Esto convertía a Carlos en regente del reino de Castilla aunque en realidad todo el poder quedaba en sus manos. Carlos embarcó en Flandes con destino a la península ibérica, llegando a las playas de Asturias en septiembre de 1517. El cardenal Cisneros, regente de Castilla, acudió al encuentro con el nuevo rey, pero falleció en Roa antes de que se produjera. El cardenal no sufrió la humillación de ver como el monarca le entregaba la dimisión, ingrata recompensa para un hombre que tanto había dado al reino. La camarilla de flamencos que rodeaba al inexperto rey (tenía 17 años y no sabía hablar castellano, por lo que no se podía comunicar con sus súbditos) acaparó rápidamente todos los puestos de confianza, iniciando una auténtica caza y captura de los caudales del reino que salían de las fronteras para la financiación de los asuntos en los Países Bajos. Lo primero que hizo Carlos en tierras españolas fue visitar a su madre, encerrada en Tordesillas desde hacía más de siete años. El encuentro entre madre e hijos (a Carlos le acompañaba su hermana Leonor, futura esposa de Manuel I de Portugal) fue emotivo ya que hacía más de doce años que no se veían. Posiblemente el motivo de la visita sería la legitimación de la decisión de coronarse rey (lo que había hecho en Bruselas el 14 de marzo de 1516) cuando la legítima propietaria de Castilla no había fallecido. Para solucionar este problema legal y político, desde este momento en todos los documentos oficiales figurarán el nombre de ambos soberanos, siempre el de la reina en primer lugar. Otro problema le surge a la camarilla flamenca con don Fernando, el hermano menor de Carlos, nacido en Alcalá de Henares, criado y educado en Castilla, con un amplio número de partidarios dispuestos a coronarle. Incluso los Guzmán pensaron en llevar a Fernando a Aragón donde sería coronado rey con el apoyo de doña Germana de Foix, segunda esposa del Católico. Con el fin de eliminar problemas, Chievres decidió enviar a don Fernando a Bruselas. Sin embargo, las Cortes reunidas en Valladolid se opusieron a dicha medida, exigiendo que Fernando permaneciera en España al menos hasta que Carlos tuviera descendencia. Pero Chievres consiguió su objetivo y envió al infante a Bruselas, saltándose la decisión de la asamblea. Los ánimos estaban bastante encendidos ya que los procuradores a Cortes (encabezados por el representante de Burgos, Juan de Zumel) no admitían que la presidencia estuviera en manos de un extranjero, Jean de Sauvage, ni los desmanes cometidos por los flamencos. Por eso se realizaron una serie de exigencias al rey como el respeto a las leyes de Castilla, el inmediato despido de los extranjeros que tuviera a su servicio, el aprendizaje del castellano y la ubicación de castellanos en los cargos más importantes. Carlos juró respeto a las leyes castellanas y consiguió un crédito de 600.000 ducados por un plazo de tres años. Superado el escollo castellano, Carlos pone rumbo a Aragón donde las complicaciones también estaban a la orden del día. En las Cortes aragonesas existía un amplio grupo que quería nombrar príncipe-heredero a Fernando. Tras meses de duros debates, las Cortes reconocieron a Carlos como rey y le otorgaron un empréstito de 200.000 ducados. Después pondría rumbo a Cataluña donde los tratos también se prolongaron en el tiempo. Un año tuvo que estar el rey entre sus súbditos catalanes. En Barcelona recibe la noticia de su elección como Emperador, el 28 de junio de 1519. Este nombramiento encenderá los ánimos en Castilla, al considerar que los gastos de Carlos aumentarían considerablemente. Rápidamente se extendieron las protestas desde Toledo a las otras ciudades del reino, exigiendo la convocatoria de una reunión de Cortes donde se recomendase al monarca que no se marchara del país, que no permitiese el saqueo de las arcas castellanas por los flamencos y que éstos abandonasen los cargos que ocupaban. Las Cortes fueron convocadas en Santiago de Compostela, pero con unos propósitos absolutamente diferentes. Los procuradores eran reacios a las propuestas que les hacían los consejeros de Carlos por lo que Gattinara decidió unilateralmente trasladar la reunión a La Coruña, donde se concedió el ansiado subsidio con el que Carlos se trasladaba a Alemania. El cardenal Adriano de Utrecht quedaba como regente de un país en rebeldía. Desde que Carlos marchó a Alemania (mayo de 1520) hasta su regreso a Castilla (julio de 1522) se sucederán en España dos de los episodios más destacables del siglo XVI: la revuelta de las comunidades en Castilla y la rebelión de las germanías en Valencia. Camino de Alemania, Carlos hizo escala en Inglaterra, llegando a Aquisgran donde sería coronado Rey de Romanos en octubre de 1520. Al recibir el nombramiento, el nuevo emperador se compromete a mantener los derechos de los príncipes, mantener el orden imperial, emplear oficiales alemanes en el interior de las fronteras, restaurar el Consejo de Regencia y convocar una Asamblea de los Estados. Dicha asamblea, denominadas Dietas, tiene lugar en Worms en 1521. En esta reunión Fernando es nombrado regente del Imperio y elevado al rango de archiduque. Lutero es declarado proscrito, iniciándose el enfrentamiento religioso que implica la expansión del luteranismo. En la primavera de 1522 Carlos pone rumbo a España, haciendo una escala en Inglaterra para firmar un acuerdo con Enrique VIII con el fin de establecer la defensa de ambos países contra Francia. En julio desembarcaba en Santander y desde ese momento van a primar los asuntos exteriores sobre la política interior. Y es que Carlos tendrá desde el primer momento una idea imperial en su cabeza, imaginando una comunidad supranacional de estados europeos unidos por la religión cristiana y vinculados por la común pertenencia a la dinastía de los Habsburgo. Esta es la razón por la que se considera a Carlos como uno de los primeros impulsores de la Unión Europea. Lógicamente estas ideas provocan una serie de obstáculos. El primero será Francia, cuyas fronteras estaban rodeadas por los territorios de los Habsburgo, algo similar a lo que le ocurre al Papado. Entre 1521 y 1544 Carlos va a involucrarse en cuatro guerras con Francisco I de Francia, guerras en las que el emperador saldrá victorioso en mayor medida. Esta es la razón por la que se considera a ambos personajes como los últimos caballeros medievales, llegándose a plantear el enfrentamiento mutuo en un duelo para solucionar los conflictos. Muerto Francisco I será su sucesor, Enrique II, quien continúe con el conflicto, obteniendo el francés una contundente victoria. Con el fin de fortalecer sus relaciones con Portugal, Carlos eligió como esposa a Isabel, la hija del rey Manuel I de Portugal y María de Aragón, hija de los Reyes Católicos. Los cónyuges eran primos hermanos lo que no eran una disculpa ya que en la época los matrimonios entre los miembros de las familias reales se consideraban una manera de mejorar la raza. Isabel era una mujer muy atractiva, con unos bellos y grandes ojos azules y un cuerpo esbelto, destacando por encima de su belleza su inteligencia, como tendrá oportunidad de demostrar en sus numerosas regencias del país. La boda se realizó en Sevilla el 11 de marzo de 1526, pasando los novios la luna de miel en Granada. Parece que el amor nació de manera inmediata entre los cónyuges, a pesar de que Carlos ya tenía una hija, fruto de su relación con Margarita van Gest durante su estancia en Flandes, en 1522. Margarita de Austria será el nombre de la primera hija ilegítima de don Carlos. Uno de los momentos más importantes para Carlos será su coronación como emperador que tuvo lugar en Bolonia el 24 de febrero de 1530, el mismo día de su cumpleaños. Clemente VII se convertía en aliado de la causa imperial al imponer a Carlos la corona de hierro de los longobardos. Los cronistas nos cuentan que para pasar del palacio donde se alojaba el séquito imperial hasta la catedral de San Petronio se había colocado una pasarela, que se rompió en el momento de pasar la comitiva. Todo quedó en un gran susto, solventado por las fiestas que se celebraron. El acuerdo con el papa que permitió la coronación obligará a Carlos a la defensa de los territorios de la Iglesia, sometiendo Florencia y llegando a un acuerdo con Venecia. De esta manera se pacificaba temporalmente la península italiana. El nuevo enemigo procede ahora de Turquía y tiene un nombre propio Solimán I. En este nuevo frente de conflicto destaca la toma de Túnez por las tropas imperiales el 21 de julio de 1535. Dos duros golpes va a soportar Carlos en 1539. El fallecimiento de su esposa el 1 de mayo de 1539 provocó su hundimiento, retirándose al monasterio de la Sisla durante dos meses, tiempo en el que no permitió ningún tipo de visitas. Cuando parecía lago recuperado le llega la noticia del motín que se produce en su ciudad natal, Gante. El levantamiento había sido provocado por la negativa de los ciudadanos a pagar impuestos para sufragar las guerras contra Francia, incitando a la revuelta a las ciudades vecinas. Para sofocar la rebelión, Carlos cruzó Francia invitado por Francisco y cuando llegó a Gante la revuelta se sofocó, con su sola presencia. Nueve dirigentes fueron ejecutados, la villa perdió sus privilegios y tuvieron que pagar una indemnización, siendo obligados a mantener una guarnición. Como hombre de acción, una vez tranquilizados la mayoría de los frentes, Carlos se enzarzó en una nueva empresa: la expedición contra Argel en octubre de 1541, encontrándose con una tempestad que provocó la pérdida de 14 galeras y unas 100 embarcaciones menores. La operación resultó un fracaso y el emperador ordenó reembarcar. Un nuevo frente de conflicto se cierne sobre el Imperio, siendo uno de los mayores fracasos cosechados por Carlos. La cuestión protestante motivará un gravísimo problema en Alemania, consiguiendo imponer el emperador la fuerza en la batalla de Muhlberg (24 de abril de 1547), inmortalizado por Tiziano en un excelente retrato ecuestre. Sin embargo, esta euforia no es muy duradera ya que los alemanes se aliaron con Enrique II de Francia, quien tomó las plazas imperiales de Metz, Toul y Verdún, al tiempo que los turcos tomaban Trípoli y Mauricio de Sajonia traicionaba la confianza de Carlos y le atacaba en Innsbruck, pudiendo escapar por los nevados pasos de los Alpes para salvarse en Italia. Las amenazas eran continuas y las dificultades financieras aún peores, por lo que Carlos, cansado y decepcionado, decidió abdicar. El 25 de octubre de 1555, ante los Estados Generales reunidos en Bruselas, el emperador dejaba la soberanía de los Países Bajos en manos de su hijo Felipe. Tres meses más tarde, el 16 de enero de 1556, renunciaba a las coronas de Castilla, León, Aragón-Cataluña, Cerdeña y Sicilia a favor de Felipe. En septiembre del mismo año abdicaba el gobierno del Imperio en su hermano Fernando y se embarcaba rumbo a España. En febrero de 1557 llega al monasterio de Yuste con el fin de descansar, disfrutar de la comida y de la tranquilidad, ganada tras casi 30 años de intenso ajetreo. En Yuste fallecía Carlos I de España y V de Alemania el 21 de septiembre de 1558.

 

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John Fitzgerald Kennedy John Fitzgerald Kennedy Pocos personajes como Kennedy a lo largo de la Historia han tenido una carga simbólica y representativa tan importante. Su figura sirve como icono cargado de los valores de toda una época, los años sesenta, probablemente sobrevalorada en cuanto a los logros efectivos y los cambios y transformaciones conseguidas, pero sin duda apasionante en cuanto al espíritu de renovación, al ímpetu y la búsqueda de nuevas formas políticas, sociales y culturales. En lo personal, sus acciones difirieran demasiado de las de algunos de sus predecesores o introdujera modos excesivamente radicales de hacer política, sino que su figura, su carisma, su imagen pública, sus gestos fueron entendidos por una sociedad ávida de cambios como el símbolo de la llegada de nuevos tiempos. Y su muerte, revestida de cierta teatralidad y repetida hasta la saciedad por un medio -la televisión- cuya capacidad de creación de personajes y mitos ya se empieza a vislumbrar, contribuye aun en mayor medida a agrandar la figura del personaje, dando a la sociedad lo que ella misma tan ansiosamente demanda e incluso necesita. Como el de Lincoln, el asesinato de Kennedy contribuyó a magnificar su imagen y su recuerdo, a veces incluso deformando aspectos concretos de su persona y sobrevalorando u obviando algunos extremos de su acción política. Kennedy fue un político de fuerte imagen y tirón popular, pues no se debe olvidar que fue el más joven presidente de los Estados Unidos. Simpático, bien parecido, sus discursos llegaban a un electorado que recibía de buen gusto consignas de apertura y renovación. La utilización de un medio audiovisual de importancia creciente como la televisión le dio una popularidad parangonable con la alcanzada por Roosevelt en sus discursos radiofónicos. Kennedy, en fin, es producto de su época en la misma medida en que él mismo, más aun, su imagen como personaje, contribuye a representar aires de cambio y renovación en una sociedad como la norteamericana de los años sesenta, que se ve a sí misma en la vanguardia del mundo occidental. Segundo hijo de una familia numerosa, su padre supo hacer un imperio económico a partir del patrimonio modesto heredado de su abuelo Patrick, de origen irlandés. Gracias a la especulación en bolsa, las inversiones en la pujante industria cinematográfica, el negocio del alcohol en los tiempos de la Ley Seca o el alquiler de viviendas populares, Joseph Kennedy logró amasar una inmensa fortuna que le colocó entre lo más granado de la cerrada sociedad bostoniana. Conseguida una inmejorable posición económica, el acceso al poder político se produjo en virtud de su matrimonio con Rose, hija del alcalde de Boston, lo que le colocaba en una envidiable situación cercana a los círculos del poder. Su olfato político y empresarial le llevó a apoyar la campaña electoral del futuro presidente Roosevelt, lo que sin duda acrecentó su poder e influencia en el ámbito norteamericano. La crisis de 1929 y el crack de la bolsa de Nueva York no mermaron su posición económica, saliendo reforzado gracias a su visión para los negocios y a los contactos políticos. Después de la recesión, fue nombrado inspector general de Wall Street, no sin levantar recelos y suspicacias en el mundo financiero y empresarial de Nueva York, que le consideraba un recién llegado o advenedizo. En 1938 fue nombrado embajador en Londres, cargo que desempeñará hasta 1941, gracias a su amistad con Roosevelt, lo que significa el punto culminante de su carrera política. Consciente de su papel como fundador de una dinastía política y económica, su ambición personal se proyecta a partir de entonces en sus hijos, a los que preparará para asumir en el futuro altos cargos en la administración norteamericana. Ambiciona que alguno de sus vástagos ocupe el sillón presidencial, para lo que les inculca valores como el sacrificio y la competitividad. En un principio, las esperanzas del patriarca están puestas en el hermano mayor, Joseph. Este ejerce un papel protector sobre John, un niño débil y enfermizo, con problemas en la espalda que le causan fuertes dolores a lo largo de toda su vida. John estudia en el Croate College de Wallinford (Connecticut), sin lograr brillantes resultados. En 1936 ingresa en la Universidad de Harvard, cantera de altos cargos en la Administración estadounidense, donde estudia Derecho. Hasta entones no muestra un especial interés por la política. Sin embargo, su padre estimula sus inquietudes políticas y sociales al enviarle durante dos años (1937-38) de gira por varios países europeos. Parece ser que la Guerra Civil española, acontecimiento en el que muchos jóvenes de la época adquirieron conciencia política, sirvió de catalizador de sus intereses y le encaminó hacia el abandono de los estudios en Derecho y su licenciatura en Ciencias Políticas. Así, en 1940, se graduó con una tesis sobre la "política de apaciguamiento" hacia el expansionismo nazi desempeñada por Gran Bretaña y su primer ministro Chamberlain, titulada "¿Por qué dormía Inglaterra?". Su conciencia democrática y patriótica le hizo intentar alistarse en la Marina al iniciarse la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, siendo rechazado por sus problemas de espalda. La intercesión de su padre logró que fuera finalmente admitido, prestando servicio como comandante en una lancha torpedera destinada en el Océano Pacífico. Una acción de guerra le valió ser condecorado, pues ayudó a salvar a un compañero de morir ahogado tras ser hundido su barco por el destructor japonés Amagiri, en 1943. De vuelta a Estados Unidos hubo de pasar una larga temporada reponiéndose de su lesión, agravada por la Guerra, tras lo cual encaminó sus actividades hacia el desempeño de la profesión periodística. En este momento no confía en poder iniciar su carrera como político, pues ve fuertemente mermada su capacidad física por su lesión de espalda. Trabaja entonces como comentarista político en el International News Service, si bien a los pocos meses su vida da un giro inesperado. En 1944, su hermano mayor Joseph, que prestaba servicio en la aviación estadounidense, muere accidentalmente cuando se dirigía a destruir una fábrica alemana de bombas. Ante este hecho, el patriarca familiar decide proyectar en el joven John las ambiciones políticas que tenía puestas en Joseph. La carrera política de John se inicia en 1946, cuando consigue un puesto de congresista por el estado de Massachusett. La larga mano de su padre está detrás de su nominación: su influencia política y su poder económico se ponen al servicio de la campaña electoral de John en el seno del Partido demócrata, quien sólo cuenta 29 años y debe transformar su vida y su personalidad para conseguir hacer de sí mismo un político profesional. Comienza así una ascensión fulgurante tanto en el seno del Partido como del ámbito político norteamericano. En 1948 y 1950 es reelegido para el cargo, lo que acrecienta su popularidad y capacidad de influencia. Ya no es aquél joven tímido de cuando empezó, sino que sabe valorar y utilizar sus armas físicas e intelectuales. El electorado y su propio partido le ven como un joven pujante, emprendedor y culto, representante de una nación y una sociedad que se ven a sí mismas poseedoras de valores semejantes. Estados Unidos ha sido la gran triunfadora de la Guerra. Su entrada en la contienda ha servido para salvar a las rancias democracias europeas del acoso de los totalitarismos y su aportación económica se empieza antojar fundamental para la reconstrucción de Europa, como demostrará el Plan Marshall. Los Estados Unidos, con menos de doscientos años de historia, ocupan ahora una posición hegemónica en el conjunto del mundo occidental, gracias a su capacidad de sacrificio, esfuerzo y superación. Son todos ellos valores que el electorado proyectará sobre la figura del joven Kennedy, quien se plantea ahora dar un paso más en su fulgurante carrera política: ser senador. Resultará fácil, pues logra una diferencia de más de 70.000 votos sobre su oponente, Henry C. Lodge. El mismo año de su elección como senador conoció a su futura esposa, Jacqueline Lee Bouver, por entonces periodista del Washington Times Herald. El papel de su esposa en la carrera política de Kennedy no debe ser desdeñado, pues contribuyó a dar del futuro presidente una imagen de hombre de familia que complementaba las aptitudes antes citadas. Incluso tras la muerte de John, la figura de Jacqueline juega un papel simbólico de primer orden en la sociedad norteamericana, como la "viuda de América". En 1957, Kennedy gana el premio Pulitzer gracias a su libro "Perfiles de Coraje", en el que describe, a través de la figura de personajes importantes de la historia de Estados Unidos, los valores y características que aportaron para el desarrollo de la nación: el sacrificio personal, la entrega, la fortaleza de carácter. No en vano, Kennedy escribe este libro durante un periodo de convalecencia, pues ha sido operado de la espalda. Su ambición política, detrás de la que está la figura de su padre, le hace intentar formar parte de la candidatura demócrata a la presidencia, acompañando como vicepresidente a Adlai. E. Stevenson. Sin embargo, su propuesta es rechazada por su propio partido, lo que hace que en las siguientes elecciones se postule directamente como candidato presidencial. Reelegido para el senado en 1958, es designado por la Convención como candidato para las siguientes elecciones nacionales. En torno a sí, reúne un grupo de trabajo formado por jóvenes liberales, entre los que destaca su hermano Robert. Aunque derrota a su oponente Johnson, posteriormente le incorpora como vicepresidente en su etapa de gobierno. El dúo Kennedy-Johnson se presenta a las elecciones con un programa demócrata liberal. Enfrente está, por el partido republicano, Richard Nixon. La campaña electoral es dura, pues el electorado norteamericano parece remiso a confiar en un candidato a presidente demasiado joven, conforme a los precedentes. Se le achaca también, en un país de mayoría protestante, su condición de católico, ante lo que Kennedy alega que, caso de ser elegido, sus creencias religiosas no interferirán en sus decisiones políticas. Aprovechando su imagen jovial, lanza un programa renovador, muy crítico con el estatismo de la etapa presidencial de Eisenhower. Kennedy quiere que el electorado identifique su figura con la de los pioneros que construyeron la nación americana: jóvenes, dinámicos, luchadores. Denomina a su programa como Nueva Frontera, bajo el cual promete emprender una renovación de las estructuras sociales, políticas y económicas que acaben con las desigualdades raciales y económicas. Pretende, además, integrar al electorado en la presidencia del país e incorporarlo a los ámbitos de decisión, siguiendo una frase para él muy querida: "No preguntes lo que América puede hacer por ti sino lo que tú puedes hacer por América". Sólo 130.000 votos de diferencia le permiten derrotar a Nixon en 1960. Muy importante resulta, por primera vez, el debate televisado que enfrenta a ambos. La imagen de un Kennedy joven, seguro de sí mismo e inteligente se opone a la de un Nixon con barba, algo torpe y lento de reflejos. Llegado al poder, nombra a su hermano secretario de Justicia, e incorpora a Robert McNamara como responsable de Defensa y Rusk como secretario de Estado. Los objetivos del nuevo gabinete son el desarrollo económico, la elaboración de una eficaz política de defensa frente a la URSS y el comunismo, la reforma de una Administración anquilosada y el despliegue de una política de intervención en América Latina -llamada Alianza para el progreso- que, a partir del desarrollo económico, impida la expansión del comunismo en los que muchos entienden como el "patio trasero" de Estados Unidos. Igualmente son importantes sus iniciativas de contenido social, fundamentalmente dirigidas por su hermano Robert. Volcado en política exterior -no olvidemos que la URSS y EEUU juegan en esta época una partida de ajedrez, con misiles de por medio-, su primera crisis importante surge con la Cuba comunista de Fidel Castro. Kennedy teme que el ejemplo cubano se transmita a otros países latinoamericanos, "efecto dominó", por lo que emprende un programa de ayudas por un importe de 46.000 dólares, destinado a lograr el desarrollo económico regional. Todos los países americanos aceptan de buen grado la ayuda americana, excepto Cuba, en la órbita de la URSS. En 1961, siguiendo un plan trazado durante la presidencia de Eisenhower, un grupo de cubanos exiliados en Miami intentaron, con el visto bueno de Kennedy, tomar la isla caribeña desembarcando en Bahía de Cochinos. El intento acabó en un sonado fracaso y dio al traste con la política de distensión que EEUU y la URSS, con Kruschev al frente, intentaban implantar. Además, sirvió para que Castro fortaleciera su posición en el poder, inaugurando un problema de malas relaciones que se extenderá hasta la actualidad. No obstante, un episodio de mayor gravedad sucederá en 1962, cuando aviones espía norteamericanos descubran la instalación de misiles soviéticos en Cuba. La reacción de Kennedy fue imponer un bloqueo total de la isla hasta que los misiles no fuesen desmantelados. Las relaciones entre EEUU y la URSS empeoraron hasta el punto que durante unos meses se temió el estallido de una guerra nuclear. Finalmente, el líder soviético accedió a desmantelar las instalaciones. Con ello, Kennedy se apuntó diversos tantos: su política de firmeza le ganó los apoyos de su electorado y del bloque occidental; además, se apuntó un tanto en el particular enfrentamiento con la Unión Soviética y enseñó el camino de lo que pasaría si en otros países intentara imponerse un sistema comunista. A pesar de ello, la partida continuaba, y esta vez el tablero se desplazaría al sudeste asiático. En Indochina, expulsados los franceses, el comunismo parecía instalarse en Laos. Kennedy lanzó un programa de ayuda militar al gobierno pro-estadounidense que incluía la intervención directa de tropas norteamericanas. La situación llegó a un "impasse" en el que se produjo un alto el fuego y una reunión en Viena con Kruschev, en la que ambos líderes acordaron la neutralidad de Laos. Otro punto de fricción entre ambos dirigentes tuvo relación con la ciudad de Berlín. Ocupada por los aliados tras la II Guerra Mundial, la ciudad estaba dividida en dos sectores, uno occidental, bajo influencia norteamericana, y otro oriental, bajo control soviético. La decisión de estos de levantar un Muro que impidiera el acceso entre ambos lados supuso un motivo enfrentamiento, que nuevamente dio como resultado el envío de tropas norteamericanas. El mismo Kennedy viajó a Berlín en 1963 para mostrar su apoyo a la población del margen occidental. "Yo también soy berlinés", pronunció. Kennedy estaba en la cresta de su popularidad, aclamado por las poblaciones que visitó. Su deseo de implantar una distensión en las relaciones con la URSS le llevó a sugerir el establecimiento de una línea de comunicación directa entre el presidente norteamericano y el máximo dirigente soviética, que en adelante evitara la posibilidad de un incremento en la escala de tensión. Es el llamado "teléfono rojo". Su pretensión de acabar con la Guerra Fría, en los que coincide con otra personalidad notable, Kruschev, le llevan a firmar un tratado con la URSS y Gran Bretaña por el que se prohíben las pruebas nucleares. Si son notables sus logros en política exterior, sí que cabe achacarle un error mayúsculo y de importancia capital para la historia de su país. Solucionada la crisis de Laos, promueve la intervención directa de Estados Unidos en Vietnam, en contra del gobierno comunista de Diem. El envío de 16.000 soldados supone el comienzo de un conflicto cuya significación en la memoria histórica norteamericana no puede ser más negativa, pues supusieron la pérdida de miles de vidas humanas en un conflicto que aquélla sociedad nunca pudo entender. En política interior, su programa de reformas hubo de hacer frente a la mayoría republicana en el Congreso. Su primera iniciativa fue la sujeción de la inflación, a la que siguió el establecimiento de un salario mínimo, la implantación de un programa de obras públicas y la reducción de impuestos. Su política social incluyó algunos programas de distribución de alimentos a los grupos desfavorecidos y la subvención de la enseñanza pública. Sin embargo, la promoción de una igualdad entre negros y blancos resulta un punto negativo en su política interior, pues sólo realizó tímidos avances una vez lograda la presidencia. No obstante, aunque más efectistas que efectivas -como le achacaría Martin Luther King-, sus intervenciones, en especial la de su hermano Robert, en favor de la igualdad racial abrieron un camino que terminaría por expandirse en los próximos años, en especial durante el periodo liberal de Johnson. El 22 de noviembre de 1963 Kennedy se encontraba en Dallas con motivo de una gira electoral que le había llevado por varios estados. Saludando a la multitud desde un coche descubierto, recibió varios disparos en cabeza y cuello que le causaron la muerte. El autor único, según la investigación del suceso a cargo del juez Warren, fue Lee Harvey Oswald, un enajenado ex-marine pro-comunista. Arrestado poco después de los sucesos en el interior de un cine, dos días más tarde fue asesinado por Jack Ruby, quien murió también poco más tarde en circunstancias poco claras. A partir de entonces, las dudas, lagunas y conjeturas acerca del asesinato de Kennedy no han hecho sino aumentar, apuntando la posibilidad, nunca desvelada, de que fueran varios los autores del crimen y respondieran a una conjura contra el Presidente. Su asesinato conmocionó a la opinión pública, contribuyendo, aun más que su carrera política, a la creación de un mito.

 

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