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ARTICLES DE PREMSA
 

CURS 2004 - 2005

19 de mayo de 2005

A PROPÓSITO DEL CONCIERTO DEL PRINCIPAL

Adelina Martínez Rodríguez

Todos los que asistimos el 17 de Mayo al concierto de clausura de curso del Conservatorio profesional “Guitarrista José Tomás” en el teatro Principal, quedamos sorprendidos. Sorprendidos y a la vez admirados de que en Alicante dispongamos de una cantera de músicos de ese nivel.

Una banda de 150 jóvenes, en un escenario que tuvo que ser ampliado para darles acogida, nos dieron este martes una lección. Lección porque en sus casi dos horas, hubo momentos de auténtica maestría y profesionalidad. Bajo la batuta de su director y profesor, Paco Amaya, nos hicieron olvidar en muchas ocasiones que son alumnos y que les queda todavía un duro e incierto camino por recorrer en su formación. Incierto por la dificultad que tendrán en su acceso al grado superior. Y no por las pruebas - que sin duda están en condiciones de superar - sino por las escasas plazas que se ofertan. Es habitual que para una, se presenten veinte aspirantes, como en una ocasión me confesó un desolado trompetista. Esto provoca que cuando un alumno termina el grado profesional y quiere completar sus estudios, haya de probar suerte en centros tan alejados como Tenerife o el País vasco. ¿Cuántas familias se lo pueden permitir? Esta es la razón de que muchos de ellos acaben abandonando en contra de sus deseos. ¿Qué diríamos si para ser aceptado en la universidad ocurriera lo mismo?

Les informo del criterio que rige en nuestra Administración educativa: la música está catalogada como “enseñanza especial” por lo tanto no disfruta de los mismos beneficios que la obligatoria. Y esto tal como yo lo veo representa un agravio, porque el mismo derecho tiene un joven a ser músico como ingeniero, y las mismas subvenciones y facilidades estatales deberían tener uno y otro. Ya sabemos que en España la música no se ha tomado nunca en serio, pero si aún permanecemos ciegos creyendo que es más útil y productivo para la sociedad ser ingeniero que músico, es que seguimos viviendo malos tiempos.

Qué diferencia con otros países, por ejemplo Alemania, la que he visitado en varias ocasiones, donde en cualquier mediana ciudad cada día puedes elegir entre varios conciertos. Incluso una vez me llamó la atención que en un cartel anunciador indicara Petrouchka sin más. El autor era obvio. Recuerdo que sentí un escalofrío de felicidad que pronto se convirtió en rabia porque aquí esa omisión sería impensable.

Pues sí, seamos conscientes los que asistimos al Principal a este espléndido concierto. Esos jóvenes son casi héroes por tener que hacer durante años malabarismos compatibilizando sus estudios generales con los de su vocación pues hasta el día de hoy el bachiller musical no existe. Esos jóvenes de firme empeño se ven abocados a prolongados esfuerzo con un dudoso futuro, porque el Estado - obstinadamente cicatero para la música – no estima necesario invertir en ella lo suficiente, en un arte que en algunos períodos de la historia, fue considerado el primero dentro de la jerarquía de las artes y el arte además, no era cuestión banal sino de primer orden para la salud física, espiritual, y formación íntegra de los ciudadanos.

Demostremos que tenemos sobrados motivos para defender el futuro de nuestros músicos y apoyemos haciendo oír nuestra voz en cualquier foro para así sensibilizar a las autoridades competentes. Haciéndolo, salvaguardaremos al mismo tiempo - como decían los antiguos griegos - nuestro derecho a la catarsis.

 

 

 

 

 

 

 

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